OpiniónOPINIÓN

Cara a cara

.

26 de junio de 2023, 4:00 AM
26 de junio de 2023, 4:00 AM

Lo más triste que le puede pasar a una persona o a un pueblo es ser incapaz de tener una variedad de opciones para conocer, para analizar, discernir y elegir; que se acaben las ideas y que prevalezcan las que se imponen por cánones familiares, sociales o políticos. Cuando todo está estancado, si aparece algo distinto, se lo intenta enterrar: pensar se convierte en algo subversivo y se lo agarra a escobazos cual si fuera una plaga dañina. Así pasa en Bolivia cuando surgen ideas diferentes a las que se bajan desde el poder. Gonzalo Sánchez de Lozada hizo una propuesta al país. Fueron pocos los que valoraron el planteamiento y muchos los que lo deshicieron, no por sus argumentos, sino en base a una serie de prejuicios.

Goni propone un país liberal y desecha la elección de gobernadores, entre otras propuestas. El planteamiento es controvertido, sin duda, pero es un punto de partida, para que los bolivianos vean que es posible generar ideas y que se puede construir a partir de la discusión de las mismas. El Estado Plurinacional del MAS fue revolucionario en su momento, ayudó a la inclusión, pero desaprovechó oportunidades para que Bolivia dé un salto. El modelo oficialista actual no tiene propuestas renovadoras y sería fantástico que las tuviera y las pusiera sobre la mesa para el análisis y el discernimiento. Así los bolivianos tendrían visiones de futuro y podrían elegir la más conveniente.

Lo peor que puede pasar es que el país quede anquilosado, creyendo que solo existe lo que ya se conoce, aunque ya no aporte valor a los ciudadanos. En ese sentido, bienvenidas las propuestas revolucionarias, sean del lado que sean.

Tags