12 de julio de 2023, 4:00 AM
12 de julio de 2023, 4:00 AM

El vicepresidente David Choquehuanca ha registrado unas desafortunadas declaraciones, buscando granjearse simpatías entre la hermandad del MAS en anticipada campaña electoral cuando el 2025 aún está lejos. Pero él no es muy cuidadoso con el contenido y efecto de sus dichos. Cuando se inspira en alguna divinidad andina también llevan su sello elucubraciones tales como la del sexo de las piedras, leer en las arrugas de los abuelos y de los relojes que deben mover al revés sus agujas.

 Durante la entrega de una escuelita, al señor Choquehuanca arremetió inopinadamente contra quienes viven en las ciudades del país. “Nos han hecho creer que los de la ciudad saben más que nosotros… ni la cabeza saben lavarse… los citadinos son flojos, no saben sembrar ni hacer su propia ropa… nosotros somos los que garantizamos alimentos a las ciudades…nosotros somos buenos, buscamos respeto, tenemos buen corazón”, son algunas de las piezas escogidas de la desbocada alocución de quien no repara en que le falta el respeto a su investidura y a millones de bolivianos.

 El vicepresidente pregona la ‘unidad’ nacional, pero su mensaje que rezuma odio y resentimiento, confronta al campo con la ciudad. ¡Qué torpeza la suya!  Ignora además que más del 70 por ciento de la población es ‘citadina’. Y según proyecciones del INE, se calcula que el 90% lo será en 2032. Choquehuanca también reside y, sin que se lo laven, se corta el pelo en La Paz. No lo hace en su natal Cota Cota Baja, en el municipio de Huarina, desde donde se vino a la ciudad para quedarse y disfrutar del ‘vivir bien’.

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