14 de agosto de 2023, 4:00 AM
14 de agosto de 2023, 4:00 AM

Podría escribirse una crónica de desastre anunciado en Bolivia y Brasil particularmente. En este tiempo todos nos preparamos para conocer noticias de incendios forestales, de muerte de animales silvestres consumidos por las llamas y pérdida de bosques. Todos los años ‘ya se sabe’. Sin embargo, las prácticas no cambian: chaqueos para preparar el suelo, quema de basura, además de la fabricación de drogas en áreas protegidas, etc. Hay autoridades llamadas a ejercer mayor control, pero miran a un costado durante las tragedias ambientales, antes y después también. Con una mediocridad absoluta, nadie asume sus culpas y todos culpan al vecino. Desde los directores del INRA de la ABT y de municipios, hasta los que encienden la primera llama, que acaba descontrolándose.

No deja de sorprender el incendio en Hawái ni los que se han registrado en otros lugares del mundo. Cada año son mayores y más difíciles de controlar. Diego Suárez, un notable bombero voluntario, dice que es probable que éste o el próximo año tendremos una tragedia similar a la registrada el año 2019 por la acumulación de combustible en el suelo. Él opina que ahora estamos mejor preparados. Lo que no hay es mayor conciencia. Lo que ocurre en el mundo, ocurrirá también en Bolivia, país que ocupa el tercer lugar en pérdida de bosques del mundo. De eso no hablan quienes están llamados a regular todo en esta nación.

Ya hubo un incendio de magnitud en Viru Viru. Y probablemente se haya originado por las viejas malas prácticas. Sirve de ejemplo para no tropezar de nuevo con la misma piedra.

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