22 de agosto de 2023, 4:00 AM
22 de agosto de 2023, 4:00 AM

Las españolas se coronaron campeonas en el Mundial del fútbol femenino tras derrotar a Inglaterra por 1 a 0. La noticia se la vio con cierta apatía desde Latinoamérica, donde lo que más se destacó fue el inapropiado beso en los labios que el presidente de la Federación Española, Luis Rubiales, le diera a la jugadora Jenni Hermoso al recoger su medalla. No se puede pretender que los latinos se apasionen –como cuando Messi y compañía alzan una copa– por un deporte femenino al que apenas le hacen seguimiento. Lástima, no saben lo que se pierden. Estas mujeres ganaron la copa a punta de talento y luchando contra la adversidad. Ni siquiera fueron escuchadas cuando, antes del Mundial, pidieron el cambio de su entrenador. Los mandamases lo mantuvieron en el cargo, pero ellas jugaron su propio partido y celebraron su victoria sin compartir la alegría con él. “Hemos jugado al fútbol como hemos querido”, dijeron las campeonas.

 Olga Carmona marcó el gol de la victoria de España y fue la mejor jugadora de la final. También anotó en semifinales contra Suecia. ¿Era delantera? No, era defensora. Ni siquiera arrancaba como titular, pero cuando ingresaba al campo destacaba por su velocidad y vocación ofensiva. Así brilló esta jugadora de 23 años, que empezó su carrera jugando en equipos de chicos, porque no había más. En medio de la celebración mundialista, le comunicaron que su padre había muerto. Y esto fue lo que Olga escribió más tarde: “Y sin saberlo tenía mi Estrella antes de que empezase el partido. Sé que me has dado la fuerza para conseguir algo único. Sé que has estado viendo esta noche y que estás orgulloso de mí. Descansa en paz, papá”. 

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