31 de agosto de 2023, 4:00 AM
31 de agosto de 2023, 4:00 AM

En 2004, durante el Gobierno de Carlos Mesa, un referéndum sobre el gas se pronunció mayoritariamente por utilizar el gas como ‘arma’ de negociación, como recurso estratégico que posibilite a Bolivia una salida útil y soberana al océano Pacífico. Posteriormente, Mesa aclararía que aquella polémica frase suya de ‘ni una molécula de gas a Chile’, no tenía nada que ver con la demanda marítima. Sí con una de las condiciones del contrato de venta con Argentina para que no negocie el hidrocarburo boliviano con el país trasandino. Eran otros tiempos. Cuando se disponía de gas en cantidades suficientes para garantizar el consumo interno y exportar los excedentes a algunos de nuestros vecinos como Argentina y Brasil

 Por estos días, el presidente Luis Arce ha formulado un dramático anuncio: que la producción de gas “ha tocado fondo” tras empezar, desde 2014, a declinar porque en ese tiempo se perdieron muchas reservas gasíferas, no fueron repuestas y ahora Bolivia carece de capacidad para producir más. Pero, no obstante la gravedad de su admisión sobre el medular asunto que era un secreto a voces y demoró mucho en producirse, el jefe de Estado ha tratado de tranquilizar a municipios y gobernaciones que dependen de los recursos del IDH diciendo que sus disminuidos ingresos serán reemplazados por puentes, tinglados y enlosetados. ¡Aleluya! Sin ‘platita’ se las tendrán que arreglar como puedan para atender necesidades apremiantes en salud, educación, acceso a servicios básicos, reducción de la pobreza, seguridad, entre las más apremiantes.

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