Opinión

Cara a cara

24 de septiembre de 2023, 4:00 AM
24 de septiembre de 2023, 4:00 AM

El desacato de las normas para la convivencia civilizada y una mejor calidad de vida, se ha vuelto una constante penosa en nuestra ciudad. Los efectos se observan en cualquier lugar y en cualquier momento. Entre los mayores problemas figuran los que plantean dos organizaciones poderosas que no dan su brazo a torcer cuando se trata de buscar y aplicar soluciones que beneficien a la comunidad en su conjunto: Gremiales y transportistas. Los primeros han convertido en su feudo a casi la totalidad de los mercados públicos y los segundos son amos y señores de calles y avenidas.

El municipio ha realizado fuertes inversiones, con dineros de los contribuyentes, en infraestructura para mejorar el funcionamiento de los centros de abastecimiento populares. Poco y nada se ha logrado. El desorden y la suciedad imperan en la mayoría de esos lugares donde la gente se abastece de productos de primera necesidad. El reordenamiento del transporte público es otra asignatura pendiente. En las condiciones actuales, sus prestaciones son deficientes y causa principal, además, del insufrible caos vehicular que se registra cotidianamente y a toda hora en la capital cruceña.

Entre gremialistas y transportistas parecen tener en un puño a la urbe donde el vacío de autoridad se deja nomás sentir. En pleno siglo XXI y en la ciudad más grande, poblada e importante del país, es imperativo revertir un estado de cosas inaguantable. El verdadero salto a la modernidad de Santa Cruz no puede seguir postergado indefinidamente.



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