25 de septiembre de 2023, 4:02 AM
25 de septiembre de 2023, 4:02 AM



Fue hace 12 años. Una heroica marcha de pueblos indígenas del oriente avanzaba rumbo a La Paz (el centro del poder político) para defender el derecho de vivir en el Tipnis, su casa, el lugar donde ellos vivían en armonía con la naturaleza. En ese tiempo, el Gobierno de Evo Morales quería imponerles una carretera que una los departamentos de Beni y Cochabamba, pero que también vulneraba el Medio Ambiente y abría la puerta para el ingreso de colonizadores sembradores de coca. Un día como hoy, hace una docena de años, la movilización fue intervenida por policías que golpearon sin piedad a hombres y mujeres, jóvenes y ancianos, los maniataron, los amordazaron y los obligaron a subir a buses para devolverlos a sus tierras. Ese 25 de septiembre, las imágenes de la prepotencia del poder indignaron a todos los bolivianos.

¿Valió la pena? Los indígenas de tierras bajas aún luchan por ser respetados, porque el Gobierno contribuyó al paralelismo de sus organizaciones y al clientelismo de algunos dirigentes. El precio es alto. Aún sin aval de los dueños de casa, la carretera avanza. No solo eso. Ahora, 12 años después, hay cultivos de coca y fábricas de droga en el Tipnis. También hay explotación minera ilegal. Los que intentaron vulnerar ese territorio lo están logrando y no hay quién defienda los derechos.

Los pueblos indígenas siguen alzando la voz, a la espera de ser escuchados por el país, por los ciudadanos de a pie para que cierren filas y defiendan ese territorio. No solo es a favor de las comunidades originarias, sino del país. Sequía y contaminación son fruto de las ilegalidades que se cometen bajo el amparo del poder.



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