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5 de octubre de 2023, 3:00 AM
5 de octubre de 2023, 3:00 AM

La Iglesia católica está ante una oportunidad histórica. Tras mas de 2.000 años de existencia, por fin dará voz y voto a las mujeres; además permitirá que los laicos (no sacerdotes) participen en las deliberaciones del Sínodo, que el papa Francisco abrió ayer, y que puede marcar un antes y un después en apertura de esta institución, que lucía anquilosada frente a los movimientos de la sociedad que están en franco avance de reconocimiento de derechos e igualdad.

 El Sínodo, que es un evento que se realiza cada cierto tiempo, tendrá definiciones que tienen que ver con la esencia misma del catolicismo: el celibato de los sacerdotes, la inclusión de hombres casados como sacerdotes, la bendición de parejas del mismo sexo, el acceso a los sacramentos para las personas divorciadas y vueltas a casar, así como la ordenación de mujeres al diaconado. Aunque se ha propuesto hace mucho, la ordenación de mujeres es un tema al que aún no se atreve a entrar esta institución religiosa.

 Es un paso importante que se escuche la voz de quienes eran excluidos: las mujeres y los laicos. En pleno sigo XXI es inviable visualizar una institución sin mujeres compartiendo el poder y la responsabilidad con los hombres. Si la Iglesia católica no asume las transformaciones históricas, corre el riesgo de no seguir siendo el referente espiritual de millones de personas en el planeta. Por ahora, que ellas tengan voz y voto es un paso trascendente.

El catolicismo está desafiado y es de esperar que sus líderes tengan la capacidad de leer la realidad y actuar en consecuencia.

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