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9 de octubre de 2023, 3:00 AM
9 de octubre de 2023, 3:00 AM

Ahorrar agua es la consigna del Gobierno.  Esa es la estrategia presentada para combatir la escasez del líquido elemento en 150 municipios. Las acciones pasan por riego por goteo para la agricultura, bombardeo o estimulación de nubes para hacer que llueva y reforestación. Son un buen inicio, pero insuficientes. El pronóstico de un futuro seco ya es una realidad que demanda acciones conjuntas en todos los niveles de Gobierno, pero sobre todo medidas estructurales. Todos saben que el desmonte desenfrenado es causa de sequía y de incendios forestales. Y en el país se impulsa la expansión de la frontera agrícola, pero no se exige condiciones que permitan aumentar la productividad sin matar los bosques. En Bolivia hay una política encubierta de trasladar la migración a las zonas rurales del oriente, pero los nuevos ocupantes no son capacitados para tener una relación amigable con la naturaleza. Ahora es tiempo de cambiar lo que está mal. La población lo agradecerá.

 ¿Cuál es la gravedad de la falta de agua? Ya hay racionamiento en Potosí y en La Paz; hay 150 municipios que se declararon en emergencia. Sin embargo, el viceministro de Medio Ambiente, Biodiversidad, Cambios Climáticos y de Gestión y Desarrollo Forestal, Magín Herrera, cree que no hay motivo de alarma, porque la situación aun no afecta a la mitad de los municipios del país. Probablemente, el primer paso para el diseño de una adecuada estrategia contra la sequía pase por cambiar a quienes tienen la misión de llevarla adelante, de manera que se interioricen más con la realidad que viven las familias que hoy están sin agua. Mirar el problema a kilómetros de distancia puede provocar distorsiones.

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