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30 de octubre de 2023, 3:00 AM
30 de octubre de 2023, 3:00 AM

‘El negocio de la tierra’ es un título que puede resumir lo que está pasando en nuestros bosques. Prender fuego es una especie de inversión destinada a bajar el precio a los predios y ponerlos a disposición de los traficantes. El circuito es fácil de describir: avasalladores ingresan a las tierras, toman posesión usando la violencia o no y después las negocian al precio del mercado. Según un experto de Fundación Tierra, Gonzalo Colque, las propiedades saneadas tienen valores inaccesibles y por eso se lucra con las que son invadidas, bajo la figura de “posesión” o “derecho de uso”, que ya es reconocida por los notarios.

 La compra venta de la tierra o, dicho de otra manera, negociar con la Madre Tierra genera réditos a sindicatos de colonizadores, pero también cumple a cabalidad el objetivo de engrosar el padrón electoral del área rural de Santa Cruz, con el fin de que el MAS sume votos en una región que le era adversa. Por si no bastara, hay normas que son permisivas con el uso de fuego para el desmonte y así expandir la frontera agrícola. Instituciones como el INRA y la ABT son funcionales a lo que está mal y se alejan cada vez más de la verdadera responsabilidad que tienen.

 Así se prepara un cóctel letal para el medioambiente del país y del planeta. Lo que está pasando en Bolivia favorece el calentamiento global (cuyos efectos ya estamos sintiendo). Es urgente que se tome conciencia de esta realidad a todo nivel; es decir de Estado, de empresa privada y de ciudadanía. No es lógico tener conductas deliberadas que causan daño; lo racional es mitigar y transformar.

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