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31 de octubre de 2023, 3:00 AM
31 de octubre de 2023, 3:00 AM

Hablemos de ellos, aunque sea por la emergencia. La semana pasada, las clases escolares se suspendieron en ciudades afectadas por una de las peores contaminaciones ambientales en la historia de nuestro país. Pero tengo mis dudas: ¿se protegió realmente a los niños enviándolos a sus casas? La humareda era omnipresente, y la única defensa eran los barbijos adecuados. Hace unos años, cuando el invierno aún era una realidad, las autoridades demostraban preocupación por la salud de nuestros niños al ajustar las vacaciones de invierno o el horario de ingreso debido a las bajas temperaturas. Está bien, digamos que más vale prevenir que lamentar cuando se trata de proteger a nuestros niños.

 Sin embargo, más allá de estas emergencias,  en los últimos años apenas hemos hablado de nuestro sistema educativo nacional. El país parece estar inmerso en disputas políticas, dejando de lado la calidad de la educación que reciben nuestros estudiantes. Recordemos que la pandemia causó estragos en la educación a nivel mundial y que la tecnología cambió para siempre la forma de enseñar y aprender. Muchos países reaccionaron a estos desafíos reformando sus sistemas educativos para adaptarse a una nueva realidad. Pero, ¿qué ha hecho Bolivia al respecto? No lo suficiente.

 Es hora de que la sociedad en su conjunto, no solo nuestros gobernantes, reconozca la importancia de la educación, además de la protección de nuestros niños. Es hora de abordar estos problemas con seriedad y asegurarnos de que nuestros jóvenes tengan un futuro mejor, porque, al fin y al cabo, son la razón misma de nuestra existencia.

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