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8 de noviembre de 2023, 3:00 AM
8 de noviembre de 2023, 3:00 AM

Además de ser la urbe más extensa, poblada y dinámica del país, Santa Cruz de la Sierra es también la menos ordenada, vigilada y protegida. Tampoco se le guarda un mínimo de respeto. Ocurre todo lo contrario. ¿Son más o menos los cruceños y no cruceños que les importa y rechazan el maltrato e irrespeto que, sistemáticamente, sufre la ciudad que proclaman como suya a los cuatro vientos? ¿Qué hacen sus autoridades al respecto? El de la inseguridad es otro problema mayor. En cierto modo, tiene que ver con la reducida cantidad de policías y sus limitados recursos frente al aumento acelerado de la delincuencia. La presencia policial, especialmente en barrios alejados donde los vecinos viven en ascuas, no se deja sentir. A nadie con competencia y responsabilidad en el asunto se le ha escuchado la voz.

En comparación con otras del eje central, la nuestra debe ser la ciudad con más violaciones de las normas básicas para la convivencia civilizada. Para vivir en paz y en armonía. Por eso se hace todo lo contrario. Los ejemplos de mala vecindad son múltiples y frecuentes. Como arrojar basura a la vía pública, hacer mal uso o causar destrozos de parques y plazas. O no respetar semáforos ni pasos peatonales. Y aparcar vehículos en sitios no permitidos. El pintarrajeado de paredes es abominable demostración de salvajismo impune. Como el que es atribuible, en parte, a malos hinchas de fútbol de dos clubes locales. Si de verdad queremos y respetamos a la ciudad que nos cobija, cambiemos de actitud. De conducta. ¿O es mucho pedir?

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