26 de noviembre de 2023, 4:00 AM
26 de noviembre de 2023, 4:00 AM

Una ciudad limpia es la que se ensucia menos. No es el caso de la nuestra, la más grande y poblada del país. Resulta todo lo contrario porque es la menos aseada, comparada a sus pares del eje central. Las causas principales son los malos hábitos de sus propios ciudadanos. Arrojar a la vía pública la basura por la ventanilla de los micros o automóviles, sacar los residuos en horarios no establecidos, dejar mal amarrada o en cualquier parte la bolsa de desperdicios, generando la formación de microbasurales. Son los casos más comunes de una educación urbana deficiente. De mala vecindad. De irrespeto y agresión a la ciudad.

 No es menos cierto que brillan por su ausencia o apenas se dejan sentir las campañas de concienciación para que la gente no convierta la ciudad donde vive en  inmenso basural. En foco de contaminación medioambiental por la acumulación de materiales plásticos que el viento lleva de un lado a otro. Como el vasito de gelatina, la cucharita y la bolsita que en ‘combo’ plástico y contaminante se deja caer al paso, como al descuido.

En septiembre de 2011, durante la gestión edilicia de Percy Fernández, se realizó durante 4 meses una campaña intensa para eliminar la ‘cuchuquera’ y que los vecinos tomaran conciencia sobre la necesidad de mantener la ciudad limpia. En esa campaña, ‘Pepe Mosca’ era el símbolo de la suciedad. Una suciedad que nos invade y de la que tenemos que sacudirnos como vecindario. Por una convivencia limpia y el respeto mínimo que merece la ‘casa de todos’ que parece de nadie…

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