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29 de noviembre de 2023, 3:00 AM
29 de noviembre de 2023, 3:00 AM

No más crímenes ecológicos. Debería ser conciencia y propósito firmes tras haberse extinguido, después de más de 50 días, otro de los devastadores incendios forestales que, este año, arrasaron más de 3 millones de hectáreas, causando, además, la muerte de una cantidad mayor de animales silvestres. Nada ni nadie pudo evitar la devastación terrible. Menos mal que ayudaron las lluvias porque fue tardía la reacción gubernamental para gestionar ayuda internacional para combatir el fuego en las zonas afectadas.

Ahora el Gobierno anuncia un plan integral para ayudar a los damnificados y reparar daños. Por si falta hacía, el ministro de Medio Ambiente y Agua ha recordado que las 23 áreas protegidas “son parte del patrimonio natural y cultural de Bolivia”. Áreas avasalladas y donde fueron descubiertas hasta plantaciones de coca y no precisamente para el acullico. Áreas también penetradas por el narcotráfico. Áreas convertidas en botín a repartir entre los afines políticos que luego negocian su venta. Áreas desprotegidas, en suma.

No puede repetirse en 2024 lo de cada año. Se impone la declaratoria de una pausa ambiental ante la magnitud del desastre medioambiental ocasionado. Es de necesidad apremiante una norma que sancione, con todo el peso de la ley, a los incendiarios del bosque sin excepción alguna. Como también la creación del Servicio Nacional del Fuego, con presupuesto incluido, para que no vuelvan a arder las áreas protegidas en el país y se convierta en humo y cenizas el ‘patrimonio’ nacional.

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