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1 de diciembre de 2023, 3:00 AM
1 de diciembre de 2023, 3:00 AM

Al empezar este viernes 1 de diciembre el recorrido del último mes de un traqueteante 2023, resolví no ocuparme de los embrollos de la política ni de algunos de sus pésimos actores, de la presencia inequívoca del crimen organizado con dos ‘botones’ de muestra con los casos del uruguayo Marset y del brasileño Oliveira, dos capos de la narcomafia operando a sus anchas en nuestras narices. Tampoco comentar sobre la falta de diésel y de los perjuicios para el agro, justo al inicio de la campaña de verano. Ni de que ya sobran los dedos de una mano para contabilizar los periódicos independientes bajo el actual régimen, tras la venta por asfixia y presión, del emblemático Los Tiempos de Cochabamba.

Demandando la indulgencia de los lectores de esta columna, esta vez escribiré sobre Fabiana. Es mi primera nieta que un día de muy grata  evocación como el de hoy, llegó al mundo. Que para orgullo familiar, está a punto de culminar su formación profesional como arquitecta. ¡Cómo pasó el tiempo desde entonces! Me permito describirla aunque ella pudiera desaprobar mis ‘chocherías’. Es una bella y espigada muchacha que me deja encandilado con la mirada profunda de sus grandes ojos azules. Que, sin que ella lo perciba, dispara mis emociones cuando me saluda con un beso o un abrazo. O cuando suele caminar tomada de mi brazo. A ‘Fabi’, como la llamo de cariño, siento que le debo la ‘segunda oportunidad’ de dar afecto. Esa que a los abuelos nos regalan los nietos en nuestro tránsito azaroso y final por la vida. Será por eso que la quiero tanto…

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