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22 de diciembre de 2023, 3:00 AM
22 de diciembre de 2023, 3:00 AM

Este año concluye de manera totalmente diferente a cómo empezó. El secuestro del gobernador marcó el comienzo de un año tumultuoso para Santa Cruz, que parecía una zona de guerra. El recuerdo del paro de 36 días y la insistencia en realizar el censo en 2024 aún persistían en la memoria colectiva. Sin embargo, ahora, esos eventos parecen lejanos, eclipsados por nuevos sucesos. El gobernador cruceño gobierna desde el penal de Chonchocoro, una situación que ha pasado de ser excepcional a ser aceptada como algo normal. La estrategia del paro ha desaparecido, tal vez porque la gente recuerda lo que eso implica para sus bolsillos.

¿Qué nos hizo relegar eventos tan impactantes? Fácil, la llegada de otros hechos igual o más impactantes. Este 2023, hemos enfrentado el cierre de un banco, la escasez de dólares, la depredación ambiental por buscadores de oro, la quema de bosques, el aire irrespirable, la sequía, las disputas por los acuíferos, las tensiones internas en el MAS, la fuga de Marset, la crisis en la justicia, el fallido proyecto BRT, actos de corrupción y una lista interminable de alborotos que capturaron nuestra atención.

El 2024 se avecina, y queda por ver si seguirá el rumbo errático del año que termina. Nada de lo sucedido en este año está resuelto, y la falta de claridad persiste, especialmente ante un año preelectoral. Mientras los masistas aparentemente siguen divididos, los partidos de oposición continúan dispersos. Ojalá que, a pesar de navegar en este río revuelto, los temas fundamentales no caigan en el olvido, y se tomen decisiones para abordar los problemas estructurales del país.

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