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10 de enero de 2024, 3:00 AM
10 de enero de 2024, 3:00 AM

Doce largos años tuvieron que transcurrir hasta que se hizo justicia con Juana Quispe Apaza. Los cuatro responsables de su desaparición, entre ellos el exalcalde de Ancoraimes, Félix Huanca y el exconcejal de ese municipio paceño, Pastor Cutili, fueron sentenciados a 30 años de prisión. Dos mujeres involucradas también en el luctuoso hecho, recibieron penas menores. Un detallado informe periodístico de Silvana Vincenti y que El Deber registró en su edición del lunes, se convirtió en una de las noticias de mayor lectura en esa jornada. Y es que lo ocurrido terriblemente con Juana se había borrado de la memoria colectiva nacional. También pudo haber quedado en la impunidad, como ha ocurrido con tantos otros casos.

Juana Quispe Apaza pagó con su vida el haber ganado a pulso, con el 70% de la votación, un curul en el Concejo Municipal de Ancoraimes. Pero no obstante su contundente victoria electoral, sus enconados rivales políticos a la cabeza de Huanca, la sometieron a toda clase de atropellos para impedir que asumiera. Buscaban su renuncia de cualquier modo, pero la valerosa mujer no dio el brazo a torcer e interpuso recursos legales que se definieron a su favor. A tan solo dos días de haber sido restituidos sus derechos políticos, el cuerpo sin vida de Juana fue encontrado en un río de la región altilplánica. Había sido estrangulada. Su muerte no debe ser vana. Su lucha no puede ser desconocida. Juana Quispe Apaza merece ser considerada como una heroína de la menoscabada democracia en Bolivia.

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