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18 de enero de 2024, 3:00 AM
18 de enero de 2024, 3:00 AM

Un padre y su hijo de 13 años fallecieron ahogados en el Centro Ecológico Cuevas el pasado fin de semana. La trágica situación llevó a la clausura del balneario por parte de la comuna de Samaipata, argumentando la falta de medidas de seguridad para continuar operando. Es fundamental que las autoridades velen por la seguridad de los ciudadanos, aunque es lamentable que estas medidas se tomen usualmente después de una tragedia. La reacción ante los accidentes es común, pero deberíamos centrarnos más en la prevención.

Los bolivianos vivimos expuestos a diversos riesgos que podrían reducirse con la aplicación de conceptos básicos de seguridad, especialmente en lugares concurridos, ya sean públicos o privados. Sin embargo, la mayoría de estas medidas implica costos, desde la instalación de letreros que advierten sobre peligros hasta el pago de sueldos para salvavidas. La pregunta clave es si estamos dispuestos a asumir estos costos o preferimos seguir con la misma actitud, como se suele decir, “a la que te criaste”.

También salvaríamos vidas si erradicáramos la cultura de la negligencia. Tomemos como ejemplo las carreteras: en zonas medianamente pobladas, a menudo no existen letreros que indiquen la velocidad límite, y cuando los hay, los conductores no los respetan. Esta negligencia conduce a accidentes. Al intentar corregir, se colocan elementos como rompemuelles, pero su falta de señalización adecuada provoca más tragedias. Decenas de vidas se pierden porque no se abordan adecuadamente estos problemas desde el principio.

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