24 de enero de 2024, 4:00 AM
24 de enero de 2024, 4:00 AM

Hay profunda y justificada preocupación en el vecindario latinoamericano sobre el crimen organizado, la guerra contra las drogas y el poder que están acumulando organizaciones criminales. Ecuador, uno de los países más pequeños del continente, está en el ojo de la tormenta y en el centro de la mira internacional. Y es que en apenas tres años se ha transformado en uno de los países de América Latina con mayor índice de criminalidad. Y por su estratégica ubicación geográfica es punto de trasbordo de narcóticos y refugio logístico de narcos.


 Los tentáculos del crimen organizado se expanden a todo el territorio ecuatoriano. Un documento oficial confirma el despliegue de 11 grupos de delincuencia organizada en 21 de sus 24 provincias. Hace poco, el presidente Daniel Noboa declaró la existencia de un ‘conflicto armado interno’ a escala nacional y ordenó a las fuerzas militares actuar para desmantelar esos grupos que con sus acciones criminales hacen temblar de miedo a los ecuatorianos, atrapados en una oleada de inseguridad.


En una reciente reunión de la Comunidad Andina (CAN) celebrada en Lima, fue suscrito un acuerdo entre Bolivia, Colombia, Ecuador y Perú. Se busca implementar un plan de acción conjunta “para contrarrestar a la delincuencia organizada”. La convocatoria fue hecha por Bolivia ante los retos en materia de seguridad subregional. Ponderable iniciativa para sumar esfuerzos ante un peligroso enemigo común que en el país está de cuerpo presente y al que debe combatirse en todos los frentes.


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