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31 de enero de 2024, 3:00 AM
31 de enero de 2024, 3:00 AM

No debe existir sobre la faz de la tierra un país como Bolivia que tanto resista a frecuentes y prolongados bloqueos de las pocas carreteras que conectan su territorio. Aguanta estoicamente la perversa medida, pese a sus efectos entre sufridos y hastiados ciudadanos. También es golpeada la economía precaria de un Estado que subsiste a duras penas. El enésimo bloqueo esta vez responde a la pugna entre arcistas y evistas por espacios de poder, sin que importe un bledo agotar la paciencia a los bolivianos.

Y así, el país va cerrando el primer mes de 2024 jaqueado por bloqueos que llevan el sello de un ‘experto’ como el caudillo cocalero Evo Morales. El que se viene ejecutado, principalmente en Cochabamba, ingresa a su décimo día. La ‘Llajta’ está prácticamente aislada porque los cocaleros, bien organizados y entrenados, impiden el libre tránsito. El desabastecimiento de productos básicos recrudece y las pérdidas irreversibles bordean los $us. 1.000 millones para productores, exportadores y otros sectores que mueven la economía nacional. El daño refuerza la imagen penosa del país ‘tranca’.

La reforma del sistema judicial y el caso de magistrados autoprorrogados son señalados como disparadores de la movilización, no obstante algunos avances sobre la materia en el Parlamento. El Gobierno debería procesar a Morales pero no mueve un dedo y apuesta al desgaste de su ahora más enconado opositor con los bloqueos que el ‘jefazo’, inconmovible e impune, impulsa desde Chapare. Quiere recuperar el poder cualquiera sea el costo. ¡Pobre suerte la de Bolivia!

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