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14 de junio de 2024, 4:00 AM
14 de junio de 2024, 4:00 AM

El Illimani era testigo de un encuentro entre los presidentes de Bolivia y de Paraguay. El vecino llegó a La Paz, se reunió con su homólogo, cumplió tareas protocolares y después tuvo un encuentro con empresarios privados. Dos actitudes diferentes en una sola imagen. Santiago Peña aprovechó su corta estadía en Bolivia para priorizar a los inversionistas y tenderles la mano en su país. Luis Arce se dio tiempo para reunirse con su homólogo en medio de una marcha, una amenaza de bloqueo indefinido y una asamblea legislativa que sesiona sin que su facción tenga mayoría simple. Al primer mandatario boliviano le costó más de dos años tener el primer encuentro con los empresarios privados, hasta que se reunió con ellos, asumieron compromisos mutuos, pero la acción conjunta para salir del momento de crisis actual se hace esperar, enclaustrada en un modelo económico “inamovible” y poca opción de innovar o ensayar otras salidas.

 Paraguay y Bolivia eran muy parecidos en lo económico hace algunos años. Sin embargo, los guaraníes tuvieron una seguidilla de gobiernos que supieron impulsar muy bien su economía, ahora boyante y en claro crecimiento. Su presidente aprovecha las visitas protocolares para atraer más inversiones y ofrece además condiciones más que óptimas para que los bolivianos se instalen en su país: facilidad de trámites, liberación de impuestos o tributos bajos, entre otras. La oferta cae tan bien que un millar de emprendimientos nacionales buscan cómo instalarse en el vecino país. Los inversionistas hallan contrastes en el trato que reciben. Van de un país en el que sienten inseguridad jurídica a otro en el que se les ofrece todo para asegurar su inversión.

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