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Carencia de ética

3 de julio de 2020, 3:00 AM
3 de julio de 2020, 3:00 AM

Cuando renunció el tirano y lo sucedió la actual presidente Jeanine Añez Chávez, la ciudadanía y la gran mayoría de este país respiró aliviado y todos recuperamos la esperanza. No pasaron ocho meses de este gobierno y se puede concluir de manera inequívoca que los políticos bolivianos (oficialistas y oposición) a la cabeza de la presidente del Estado, están muy lejanos de la práctica de la ética en sus funciones públicas. Todos ellos, carecen de honestidad, integridad, responsabilidad y justicia.

Veamos, la ética es la parte de la filosofía que estudia los valores de la conducta humana, lo que es bueno y lo que es malo, lo que es correcto o lo que es equivocado y los motivos que llevan a una acción humana a ser moral. Cuando la ética es comprendida en su sentido real, las leyes y directrices refuerzan la actitud correcta de los dirigentes o de los dirigidos. La ética acompañada del voluntarismo y compromiso, previene y detecta anticipadamente las violaciones a las leyes, reduce los castigos y multas, pero fundamentalmente asegura altos niveles de conducta moral. La ética se puede convertir en la más importante defensa contra las actividades ilegales.

La disciplina en el lugar de trabajo es fruto de un entrenamiento y capacitación que moldea, corrige, refuerza y perfecciona el comportamiento. La autodisciplina, se consigue cuando cada miembro del equipo o sociedad conoce las reglas, comprende su objetivo y entiende perfectamente que vale la pena cumplirlas. Se facilita esta disciplina, cuando existen supervisores y fiscales hábiles que en vez de castigar, enseñan y educan, señalando con claridad cuáles son los límites que tenemos dentro de una sociedad , que persigue la sana convivencia entre sus miembros.

¿De qué sirve el Ministerio de Transparencia? Si éste ni siquiera se asoma a la ventana de la ética. Sin duda esta repartición podría ser, en teoría, quien comande la implementación de programas educacionales, definiendo objetivos, implementando códigos, comités, contratando profesionales especializados y hacer todo lo que promueva la construcción de un clima de ética.

Pero andamos muy mal en este asunto. Esta mal que la presidente, habiendo recibido el mandato presidencial para pacificar y convocar a elecciones, sea candidata. Esta mal que la presidente este rodeada de políticos que están denunciados por acciones ilegales, que no encare con firmeza la investigación del fraude electoral impulsado por el gobierno del tirano. Esta mal que la presidente haya elegido al presidente del Órgano Electoral, Salvador Romero, quien de manera sospechosa ha impulsado y está defendiendo la celebración de las elecciones, cuando las condiciones sanitarias por causa de la pandemia no están dadas y demuestra su cercanía al Movimiento al Socialismo. Esta mal que la presidente mantenga al frente al Fiscal General de la Nación Juan Lanchipa, hombre de confianza del anterior régimen, que hoy hace sus mayores esfuerzos para que las denuncias contra de Evo Morales Ayma sean boicoteadas.

Pensamos en que iban a ser diferentes, pero como siempre la falta de ética, el oportunismo y el prebendalismo de la presidente y sus políticos nos vuelven a la triste realidad. Los políticos se esmeran en hacernos infelices.

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