22 de junio de 2023, 4:00 AM
22 de junio de 2023, 4:00 AM


Estimado Goni:

La última vez que te vi y conversé un momento con vos fue para el velorio de tu señora madre, en tu casa de Obrajes, hace más de 20 años. Antes habíamos sido amigos de vernos frecuentemente y de coincidir en muchas cosas, pero la política, que todo lo complica, nos convirtió en adversarios. En el fondo vos eras adversario del general Banzer, tu rival, porque yo era un dirigente de segunda línea nomás en ADN. Pero lo importante es que jamás fuimos enemigos, porque solo los masistas han convertido este país en tierra hostil, de enconos juramentados, de odio hasta entre ellos mismos.

No recuerdo haber escrito a nadie una carta desde mi columna, salvo cuando he entrado en polémicas alguna vez. Y no se me ha ocurrido escribirle a ningún jerarca masista, simplemente porque no leen nada y es perder el tiempo con ellos. Te molesto entonces a vos con esta nota porque ayer domingo apareció tu proyecto de Constitución, y hoy lunes ya he visto y oído una cantidad enorme de sandeces y comentarios negativos, principalmente de gente del MAS, lo que me ha alarmado mucho porque la Constitución masista del 2009 es una muestra de demagogia y chabacanería absoluta.

Imaginarás que ninguno de los que ha comentado sobre “La Constitución de Todos”, la había leído ayer domingo (ya te he dicho que no leen nada), pero, ignorando lo que dice tu propuesta constitucional, no hicieron otra cosa que reclamarte por lo único que les importa: los 60 muertos de la “guerra del gas”. Y exigirte que vengas a Bolivia a presentar personalmente tu planteamiento, como si no supiéramos que irías directamente a la cárcel, así como está Jeanine Áñez, a la que injustamente le atribuyen 16 fallecidos cuando contribuyó a recuperar la democracia el 2019.

No soy un constitucionalista, así que lo medular lo dejo para los que saben de la materia. Pero he leído a la rápida tu documento y veo que es algo que se puede debatir debido a que nadie va a coincidir en todo o en nada. Por ejemplo, tu propuesta de volver a la República de Bolivia me parece necesaria, porque este Estado Plurinacional nos ha amargado la vida, ya que es, además de una farsa, un Estado fallido. La apertura a la libre empresa, a una economía de libre competencia, que garantiza la iniciativa privada, será muy bien recibida entre quienes ya saben lo que es vivir sometidos a un estatismo fracasado y perdedor.

No sé cuán posible será tu idea de establecer un presidente y un primer ministro, es decir a un jefe de Estado y a un jefe de Gobierno, que no se elegirán por voto directo. Esto funciona principalmente y bastante bien en Europa. Aquí, en Bolivia, que alguien con poder esté en Sucre y otro en La Paz, ya crearía pugnas regionales. Parece una idea a discutir, pero no te olvides que Bolivia es única en sus caprichos. Por ejemplo, hoy tenemos a un presidente constitucional en La Paz y a otro que ejerce de facto desde Chapare.

Así como existen algunas cosas buenas en “La Constitución de Todos”, existen otros asuntos, que, por lo menos en Santa Cruz, no se va a aceptar de ninguna manera. Y probablemente que otros departamentos tampoco lo admitan. Es el lamentable retroceso que propones respecto de las autonomías. Eso de que el primer ministro sea quien elija a los gobernadores es inaceptable a todas luces. No entiendo cómo, luego de años de trabajo y meditación, has podido concluir en algo semejante. ¿Acaso no sabes que ha costado muchísimo llegar a que el gobernador sea elegido por el voto popular? ¿Cómo crees que vamos a aceptar un retorno tan absurdo? ¿Volver al más feroz centralismo cuando lo que va a salvar a Bolivia, algún día, será el federalismo?

Eso yo no lo he comprendido, tanto como declarar que serán nulos de pleno derecho los cabildos, que son parte del espíritu cruceño, de sus más ancestrales tradiciones, que reúne a multitudes, y a los que debemos tanto.

El gobernador tiene que ser elegido por el voto directo de su región; pero, claro, de muy poco sirve hacerlo en un régimen obtuso y abusivo como el actual. Antes, cuando el presidente de la República designaba a un prefecto, éste tenía tuición sobre la Policía, era el comandante general del departamento; hoy la Policía no solo ignora la investidura del gobernador, sino que, como obedece sumisamente al Ministerio de Gobierno, lo vigila y hasta lo secuestra como a un delincuente, como ha sucedido con Luis Fernando Camacho, hoy preso en Chonchocoro.

Con seguridad de que estás muy informado de lo que sucede en Bolivia y del vía crucis que sobrellevamos, pero no estás sintiendo el drama en tu piel. Yo creo que eso es necesario para comprender lo que vivimos. El exilio es muy duro, lo sé muy bien, pero vivir en un país donde la justicia es desvergonzadamente obediente al poder, donde se coarta la libertad, por tanto, te aseguro que es peor.

Tu esfuerzo, a tus años, me ha animado a escribirte esta carta, que no tiene por qué gustarte, pero que te servirá de algo. No debiste tocar el tema autonómico y si puedes corrígelo, porque te aseguro que perderás en Santa Cruz y en más de la mitad de Bolivia. Sin embargo, pese al aluvión de críticas que te esperan, has hecho algo importante, complicado, que es abrir un tema trascendental al debate.

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