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4 de noviembre de 2022, 4:00 AM
4 de noviembre de 2022, 4:00 AM

Por Gilberto Rueda Esquivel, escritor, investigador, profesor

Hacia 1920, la capital de la provincia Vallegrande había visto cerrarse todos sus colegios de instrucción secundaria, todos de iniciativa privada que abrieron sus puertas por periodos determinados desde mediados del siglo XIX. En 1923, tras volver a su Vallegrande natal, después de haberse ausentado en Santiago de Chile, por estudios, Eliseo Villazón Pérez propuso al párroco, Cándido Peña, fundar un colegio de instrucción secundaria en la capital vallegrandina. Invitan a los profesores Juan Manuel Santillán, Vidal Lijerón, Juana Ríos y Daniel Rojas, quienes con la ayuda del subprefecto don Samuel Villazón y padre de don Eliseo Villazón, abrieron libros de inscripciones el 13 de diciembre de aquel año, en la parroquia, mientras esperaban el beneplácito del Ministerio de Instrucción, desde La Paz.

Al llegar la autorización provisional, hasta que se terminen de presentar todos los requisitos, fechada en 21 de enero de 1924 y firmada por el presidente Bautista Saavedra y el ministro de Instrucción, Gabino Villanueva, decidieron que el primer director sería el padre Cándido Peña, funcionando el colegio en un inmueble de propiedad de don Samuel Villazón, que gentilmente ofreció en alquiler a bajo precio, para la instalación del colegio hasta que tenga inmueble propio; estaba ubicado sobre la calle Obispo Peña.

Los fundadores decidieron que el colegio debía llevar el nombre de uno de los más grandes educadores del país, el vallegrandino Manuel María Caballero (1819 - 1866), que formó a cientos y cientos de jóvenes en las aulas del colegio Junín de Sucre y de la Universidad San Francisco Xavier, en Sucre, donde llegó a ser la máxima autoridad de dicha universidad.

En 1924 empezó sus funciones con solo el primer año de secundaria y una camada de poco más de una docena de estudiantes, entre los que se contaba a: Alberto Arenales, Horacio Ugarteche, Hernando Sanabria, María Alcoba, Etelvina Rueda, María Camacho, Clemente Aguado, Napoleón Adad, Julia Torrico, Leónidas Valverde, Rosa Carrasco, Isaac Aguilera y Agustín Méndez. Los estudiantes en su mayoría eran vallegrandinos, pero también llegaron desde Comarapa, Samaipata y hasta Aiquile para formarse.

En los años siguientes se fueron incrementando los cursos de 2° y 3° de secundaria, a la vez que nuevos profesores entraban a dar clase, como Casto Peña, Abel Landívar, Benigno Palma, Vito Prado y Rubén Villazón. En 1939, después de 15 años de vida como colegio particular, se oficializó como colegio estatal, completando todos los cursos de secundaria, alcanzando a sacar su primera promoción en la década de los años 40’.

Antes de llegar a la década de los 50’ también recibió la denominación de colegio Nacional, título que pocos centros de instrucción tenían y que otorgaba grandeza al que lo poseía. El colegio Nacional Manuel María Caballero recibió en 1951 una asignación presupuestaria estatal para la adquisición de un terreno y la construcción de su infraestructura por parte del Gobierno nacional, por lo que se compró el lote del antiguo cementerio de la ciudad y se empezaron los trabajos, inaugurando el edificio años después, ubicado entre las calles Bolívar y Montes Claros, frente a la plazuela Arenales, hoy llamada Plazuela del Estudiante.

Pasaron por las aulas del colegio, grandes personalidades a nivel local y nacional, entre los que cabe mencionar a los hermanos Sandoval Morón, diputados, ministros y senadores durante décadas, además del escritor Hernando Sanabria Fernández y los periodistas y exministros de Estado, don Oscar Peña Franco y Mario Rueda Peña.

En la década de los 50’ el colegio fue uno de los pioneros del país en implementar la sección Industrial, gracias al impulso del profesor Julio Lairana Sandoval, que fue uno de los redactores del Código de la Educación Boliviana de 1955. Los estudiantes pasaban clases de Metal - Mecánica, Carpintería y Electricidad.

En la década de los 50’ se creó el colegio Liceo de Señoritas Isabel Villegas Mariscal, por lo que, el colegio Nacional Manuel María Caballero, se convirtió en centro de formación masculina, albergando a la población estudiantil masculina de la provincia. En los 90’, con la Reforma Educativa de 1994, el colegio vuelve a admitir estudiantes femeninos, después de más de cuarenta años de formar solo varones.

Hoy en día, a casi 100 años de haberse fundado, el colegio sigue educando a generaciones y generaciones de vallegrandinos que pasan por sus aulas.

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