Opinión

Centro Histórico

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27 de febrero de 2020, 3:00 AM
27 de febrero de 2020, 3:00 AM

Por: Lucho Fernández de Córdova

Pese a que los representantes de la alcaldía pregonan a los cuatro vientos la “socialización” de la “actualización” del Reglamento del Centro Histórico, pareciera que su aprobación, fundamentada “únicamente” en el aumento de la densidad mediante el incremento de la altura permitida, es inminente e irreversible.

Socializar un tema no es igual que comunicarlo, “actualizar un reglamento” no equivale a modificarlo, ni “densificar” un Centro Histórico garantiza su revitalización.

Para nadie es desconocido que nuestro Centro Histórico está pasando por un mal momento, y que es imprescindible realizar acciones trascendentales para lograr su recuperación. Pero para determinar estas acciones, es necesario realizar previamente un amplio análisis de las causas de su deterioro, y luego planificar una estrategia de intervención, en lugar de realizar arriesgadas y apresuradas medidas en procura de disminuir la presión de los vecinos.

Es aceptable pensar que el aumento de la densidad pueda ser parte de un proceso de revitalización, pero también es correcto considerar que el aumento de la densidad puede ser una consecuencia. Es posible aumentar la densidad poblacional sin incrementar la altura de las edificaciones, sobre todo en la proporción y la manera como lo plantean los funcionarios de la Alcaldía. En los gráficos que estos presentan en sus alocuciones, se ve claramente que ni siquiera consideraron ocultar la vista de los edificios que se permitirá construir, ocasionando de esta manera un daño irreparable a la escala colonial y republicana.

Es posible que el remedio planteado por las autoridades resulte peor que la enfermedad, y que la modificación de la escala espacial del Centro Histórico propuesta, mate a la gallina de los huevos de oro y sea la causante de su definitiva decadencia. Solo que esta vez sin posibilidad de retorno.

El proceso de deterioro de los centros históricos es común en la mayoría de las ciudades que soportan un crecimiento acelerado, y está comprobado que la única manera de “salvarlos” es mediante la intervención directa de las alcaldías.

La mayoría de las ciudades que han revitalizado sus centros históricos definieron prioritariamente las funciones y actividades que estos deberían acoger, y básicamente estas son: la cultura, el comercio, el turismo, la gastronomía, el ocio, la educación, la vivienda y la administración pública. Para conseguirlo han definido una estrategia de intervención que incluye:

- La construcción de parqueos municipales estratégicamente ubicados que abastezcan la demanda actual y futura.

- La solución del caos vehicular.

- Garantizar la seguridad ciudadana.

- Eliminar los impuestos municipales a los inmuebles clasificados.

- La restauración a costo de la Alcaldía de los inmuebles catalogados como monumentales

- Impulsar el retorno de las actividades administrativas.

- Mejorar la infraestructura urbana. Iluminacion, basureros, baños públicos, realizar el tendido subterráneo de los cables, etc.

- La adquisición de inmuebles catalogados para convertirlos en infraestructura cultural y turística.

- La peatonalización gradual de Centro Histórico.

El Centro Histórico no solo es uno de los elementos mas importantes de nuestro Patrimonio Histórico y Cultural, sino que ademas cumple un rol vital en nuestra sociedad, al constituirse en el espacio indispensable que posibilita y propicia la reunión, la interacción y la confraternizarían entre los distritos estratos económicos de nuestra fraccionada sociedad.

Solo realizando acciones e inversiones planificadas y racionales que mejoren la calidad de vida en el Centro Histórico lograremos revitalizarlo, consiguiendo para beneficio de los “vecinos y vecinas”,una notable plusvalía en los inmuebles y terrenos, a la vez que salvaremos nuestro invaluable Patrimonio Histórico y Cultural, que tan solo significa el “0,1%” de la superficie de la mancha urbana de la ciudad, y que constituye la máxima expresión de nuestra identidad.

Finalmente sugiero que antes de tomarse una decisión por parte de las autoridades competentes referida a la “actualización” del Reglamento del Centro Histórico, se realice un taller de trabajo que incluya a expertos y conocedores de la materia, en lugar de realizar eventos masivos de socialización informativa.

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