25 de agosto de 2023, 4:00 AM
25 de agosto de 2023, 4:00 AM


De pronto, parecería que se han unido la Pachamama y todas las deidades andinas que cansadas de tanto uso y abuso que de ellas hacen los dirigentes del MAS y las autoridades de gobierno para prorrogarse en el goce del poder, les han lanzado un chaki rayo del que les será muy difícil rehacerse… incluso con el apoyo de sus intelectuales y voceros, oficiales y no, pagados y no, de cuya lealtad puede dudarse si advierten que se presenta un futuro incierto y decidan retornar a sus religiones de nacimiento…

Es que no se puede ser tan sinvergüenza de predicar respeto a la naturaleza cuando se la depreda de la peor manera y de la mano de intereses foráneos; ni de afirmar que se respetan los derechos de la gente, cuando tienen presos políticos y todo el aparato de justicia está bajo su mando; asegurar que se combate la corrupción y el narcotráfico cuando reina la impunidad de corruptos, cuando de sus adherentes se trata; tampoco proclamarse defensores de los pueblos indígena originario campesinos y dividir sus organizaciones en beneficio propio o mantener alianzas con gobiernos que violan sistemáticamente los derechos humanos como Cuba, Venezuela, Nicaragua; de afirmar el respeto a la soberanía de las naciones y negarse a condenar a Rusia por la invasión a Ucrania, etc., etc.

Así, estas autoridades y dirigentes, encabezados por el presidente en ejercicio y el ex presidente fugado, han estirado demasiado la pita y la semana pasada cayó el rayo mencionado: se descubrió que un narcotraficante de origen uruguayo hizo del país su sede de operaciones; que el gobernador de Potosí, que se perfilaba, dados sus antecedentes de falta de vergüenza e impunidad, como potable jefe y candidato del MAS finalmente tuvo que ser aprehendido a riesgo de que si no se lo hacía, podría haber una poblada de ira; el ex-Pacto de Unidad, sostén social del Gobierno, tan fácilmente organizado en los tiempos de buena gobernanza masista, se ha hecho trizas y por lo menos una de sus organizaciones fundacionales se ha convertido en un aparato delincuencial de avasallamiento violento de tierras (y no me sería raro que contara con el apoyo de un argentino de apellido Grabois, que por una relación que mantiene con el papa Francisco se cree portador de la misión de tomar tierras ajenas a diestra y siniestra…).

En fin, el chaki rayo permite que el MAS y sus dirigentes, las autoridades de gobierno, y sus intelectuales y voceros sean vistos como lo que son: expresión de un proyecto frustrado que ha destrozado la precaria estructura democrática que con tanto esfuerzo se fue construyendo en Bolivia desde 1982 y ha provocado tanto daño a la pacífica convivencia que recuperar niveles aceptables de confianza que nos permitan avanzar hacia el futuro tomará mucho tiempo.

Además, la furia de las deidades andinas ha ido más allá. La resistencia al malhadado proyecto del socialismo del siglo XXI crece y solo turbias alianzas permiten a sus exponentes mantenerse en el poder. En Argentina, la oposición a quienes persiguen ese proyecto sobrepasa el 60 por ciento de ese electorado. En Ecuador, la candidata de Correa ganó la elección presidencial, pero debe competir en una segunda vuelta con reducidas posibilidades de ganar. En Venezuela, la cúpula corrupta de Maduro debe seguir haciendo triquiñuelas para mantenerse en el poder, y el desquiciamiento de la dictadura de la familia Ortega la está conduciendo al despeñadero. En resumen, se vislumbra en el horizonte el fin de ese proyecto regresivo.

Pero, al mismo tiempo que esas deidades atacan a los impostores, exigen de las nuevas generaciones propuestas para impulsar procesos democráticos inclusivos, y dependerá de cómo se responda a los desafíos del presente para obtener la capacidad para superar este trance y proyectarnos al futuro.
El reto está dado…

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