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Si hay un después de Evo Morales en el Movimiento Al Socialismo, tal vez ese camino lo comenzó a dibujar ayer David Choquehuanca. A la imagen de los prólogos teóricos y dogmáticos de Álvaro García antes de los discursos de Morales, Choquehuanca tomó el micrófono para esbozar lo que puede ser la filosofía del nuevo Gobierno del MAS.

 Comenzó hablando de la obligación de comunicarnos y la obligación de dialogar como un principio del vivir bien. El concepto del horizonte del proyecto del MAS volvía a nombrarse en una palestra oficial después de años. Choquehuanca habló de avanzar juntos, de que nadie se quede atrás, de un bienestar en el que a nadie le falte nada.

“Durante siglos los cánones civilizatorios del Abya Yala fueron desestructurados, resemantizados y muchos de ellos exterminados, más no lograron apagarnos, estamos vivos, somos de Tiwanaku, somos fuertes. Somos como la piedra, somos jenecherú , fuego que nuca se apaga, somos de Samaipata, somos jaguar, somos Katari, somos ainos, somos comanches, somos mayas”, dijo.

Habló de este tiempo como el nuevo pachacuti, “donde la empatía por el otro o el bien colectivo sustituyen al individualismo egoísta, donde los bolivianos nos miramos todos iguales y sabemos que unidos valemos más. Estamos en tiempos de volver a ser jiwasa, no soy yo, somos nosotros”.

Luego entró a la parte más política. Dijo que se comprende la revolución como un acto político para cambiar la estructura social para así transformar la vida del individuo, pero que ninguna de las revoluciones ha logrado modificar la conservación del poder para mantener control sobre las personas.

“No se consiguió cambiar la naturaleza del poder, pero el poder ha logrado distorsionar la mente de los políticos. El poder puede corromper y es muy difícil modificar la naturaleza del poder y sus instituciones”, dijo. 

Habló luego de una revolución de ideas, pero también de una revolución de equilibrios y recordó que “el cóndor levanta vuelo solo cuando su ala derecha está en perfecto equilibrio con su ala izquierda”.

Luego definió la lucha como un hecho inclusivo, “no era solo por nosotros, sino también por ellos”. “Nuestra lucha es contra todo tipo de sometimiento y contra el pensamiento único colonial, patriarcal, venga de donde venga”, dijo.

Al final de su discurso, se refirió abiertamente a la necesidad de superar la división entre los bolivianos, pero también el odio, el racismo y la discriminación entre compatriotas. 

Para ello, prometió “ya no más persecución a la libertad de expresión, ya no más judicialización de la política. Ya no más abuso de poder, el poder tiene que ser para ayudar, el poder tiene que circular; el poder, así como la economía, se tiene que redistribuir, tiene que circular, tiene que fluir así como la sangre fluye dentro de nuestro organismo. Ya no más impunidad, justicia, hermanos. 

Pero la justicia tiene que ser verdaderamente independiente, pongamos fin a la intolerancia”, pidió Choquehuanca en medio de aplausos.