30 de marzo de 2023, 4:00 AM
30 de marzo de 2023, 4:00 AM

Si el Gobierno va a obligar a los maestros a que enseñen sexología, como los están obligando a enseñar la historia de Bolivia, la confusión que les van a crear a sus alumnos va a ser fenomenal. Si los niños y adolescentes están enterándose de que en el 2019 no hubo fraude sino golpe, de que Jeanine Áñez, Camacho y Pumari derrocaron cruentamente a Evo Morales y no que fue Morales quien salió huyendo, de puro miedo, como alma que se lleva el diablo, entonces la nueva malla curricular será desastrosa.

Que la educación boliviana es mala, lo sabemos de siempre. Nunca nos hemos destacado como un país con una formación escolar aceptable y no podemos compararnos con vecinos como Argentina o Chile y tanto menos con naciones europeas. Por eso, preferimos no concurrir a las convocatorias del Programa para la Evaluación Internacional de Alumnos (PISA), simplemente porque no saldríamos bien parados y señalaría claramente la precaria formación de nuestros estudiantes.

Como no podía ser de otro modo el Estado Plurinacional, al margen de la opinión de los maestros, decidió que el tema de la educación tendría que solucionarse de manera revolucionaria, antiimperialista, anticapitalista y despatriarcalizada. Ha transcurrido una larga década y los frutos de esa nueva educación se continúan esperando. No es poca pérdida de tiempo que pasaran 16 años y que la cosecha haya sido tan magra.

Empezaron con el cuento de que los alumnos debían aprender a leer y escribir en su lengua nativa, y luego, recién en español, por ser el idioma dominante en Bolivia. Claro que al poco tiempo se dieron cuenta de que en aimara, quechua, guaraní, y menos en los múltiples dialectos, había nada que leer porque nada se había escrito. Y lo otro, que la mayoría de los maestros, sobre todo los urbanos, no hablaban sino español y muy poco de las lenguas originarias. Menos mal que se dieron cuenta de eso y que no insistieron en tan romántico pero impracticable plan.

Pero estas autoridades del MAS echan una de cal y otra de arena. No pueden dejar de ser revolucionarios en todo y además “despatriarcalizadores” (les encanta el término), y como han visto que en España y en otras naciones europeas, la sexología, el aprendizaje de la vida sexual para ser más exactos, se enseña desde temprana edad, no han querido quedarse atrás. En la nueva malla curricular, que está produciendo una vigorosa protesta de los padres de familia y también de muchos profesores conscientes y honrados, han decidido ilustrar a niños y niñas en tan apasionante como delicada materia sin medir la consecuencia que provoque si no se la conduce bien.

En el asunto sexual creemos que si no se avanza con cautela, pueden producirse situaciones riesgosas para estos párvulos que no han llegado aún a la pubertad y que se van enterando de aspectos que serán fundamentales en sus vidas. Que les mientan que en 2019 hubo golpe y no hubo fraude, es detestable por la impostura, pero eso es otra cosa. Sin embargo, no sabemos cómo van a enfocar la materia sexual si recordamos que quienes manejan el Estado Plurinacional tienen criterios tan extraños en cuanto al tema, como eso de que las piedras tienen sexo; que comer pollo te feminiza; que la papalisa es más efectiva que la viagra y otras lindezas por el estilo.

Complicado será para los maestros – ¡y para los padres! – lidiar con una malla curricular donde, además de lo netamente biológico, que está bien (saber de vagina, pene, etc.), haya un capítulo que titula: “Placeres y displaceres”, que se enseñará a los párvulos. Eso no lo podemos creer, lo ponemos en duda, porque desde el título es muy poco académico, pero lo ha declarado un experto en un prestigioso canal de televisión.

El experto afirma rotundamente que se les hará conocer a los pequeños alumnos sobre la satisfacción sexual, es decir, el disfrute con el manoseo y la masturbación. Y existe un párrafo en la nueva “cátedra” que ha aparecido textualmente en la prensa, sobre el coitus interruptus, explicando, con puntos y comas, la mejor forma para no errar en el desenlace del coito y convertir a su compañerita en mamá prematura, cosa que ni los mayores practican exitosamente.

Pero así vamos en nuestro país. Viento en popa hacia el averno. Con un gobierno que pretende apoderarse de la niñez para sus propios fines políticos. Es que ver a una niñita, como una ovejita, balando contra el imperialismo y el capitalismo, entre el rugido de multitudes, y al lobo sentado detrás babeando, es algo que debe preocuparnos.

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