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Con dos hipótesis, así concluyó ayer su trabajo la Comisión de la Verdad que tenía como objetivo encontrar los restos del líder socialista Marcelo Quiroga Santa Cruz, asesinado en julio de 1980, durante el sangriento golpe de Luis García Meza.

Los restos pudieron ser enterrados en el Cementerio General de La Paz o en algún espacio del Estado Mayor del Ejército, según datos recopilados por la comisión de la verdad.

Esa instancia, conformada en 2016, presentó ayer su informe final de 11 tomos sobre los hechos registrados en el país durante el periodo de dictaduras, entre el 4 de noviembre de 1964 y el 10 de octubre de 1982.

“No se puede descartar ninguna hipótesis sobre el destino final que los militares dieron al cuerpo de Marcelo Quiroga Santa Cruz; sin embargo, nosotros afirmamos, la posibilidad más sólida es que el cuerpo del líder socialista hubiera sido enterrado en el Cementerio General de La Paz en una tumba con un nombre falso”, dijo su presidenta, Nila Heredia.

Quiroga fue un político, escritor, diputado y ministro de Minas y Petróleo en 1969, impulsó la nacionalización de los hidrocarburos y tras vivir en el exilio regresó para continuar sus actividades políticas hasta que fue apresado, torturado y asesinado en 1981 por el gobierno dictatorial de Luis García Meza.

Los documentos presentados por la comisión incluyen información de la Asociación de Familiares de Detenidos, Desaparecidos y Mártires por la Liberación Nacional, ministerios de Estado, la Policía Boliviana y, además, documentación clasificada del Departamento Segundo de las FFAA.

“El tiempo transcurrido en la realización de los hechos obligó a buscar y consultar a una diversidad de fuentes bibliográficas, hemerotecas, investigaciones previas, denuncias y testimonios escritos y otros que se pudo conseguir; sistematizarlos, articularlos y relacionarlos con otras distintas fuentes fue una tarea muy ardua. Se recuperaron testimonios que constituyen un material de enorme valor histórico”, agregó la representante al hacer entrega de la información al presidente Luis Arce.

El mandatario, al recibir la documentación, manifestó que “han quedado muchos actos impunes en nuestro país y se ha tratado de ocultar la verdad y lamentablemente hay muchos que intervienen en esta tarea de ocultarle al pueblo boliviano la verdad, (pero) hoy más nunca esta comisión revela la necesidad de decirle siempre al pueblo boliviano la verdad”.

El resumen del informe, al que tuvo acceso este medio, recuerda que en primera instancia surgió la versión de que el cuerpo fue incinerado, y que las cenizas se entregaron a los familiares.

Durante el juicio de responsabilidades surgió la segunda versión, que fue enterrado en los alrededores del Estado Mayor.

La Comisión de la Verdad estableció que se hicieron estudios y excavaciones en los alrededores del campo militar, pero que durante años, advierte el reporte, los militares nunca permitieron que se hiciera en su interior con el argumento de que el Estado Mayor “no es un cementerio”. Sin embargo, establece que la teoría del cementerio es la más cercana.



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