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25 de octubre de 2023, 3:00 AM
25 de octubre de 2023, 3:00 AM

Quince años han pasado desde la implantación de la nueva Constitución Política del Estado (CPE) en el país, por lo que, después de tanto tiempo, bien valdría la pena hacer un análisis desapasionado de lo que se hizo desde entonces, así como de lo que se pudo hacer en función de la “Bolivia digna y soberana”, de la que tanto se habla. Es cierto que cosas buenas han pasado en el país, pero otras no tan buenas, también. Hoy estamos cosechando, el fruto de la siembra realizada desde entonces. Considerando los sucesos en curso, convencido estoy que, de haberse apostado por una “Bolivia productiva y exportadora”, los resultados hubieran sido sustancialmente mejores.​

Los indicadores socioeconómicos dicen que el país avanzó, es verdad, ayudado por el auge, y los altos precios de las materias primas que exportamos, también, pero ¡cuánto más se pudo haber hecho trabajando juntos sector público y privado con una visión compartida!

Con relación a esto último, el 27 de febrero del 2007, en el emblemático Archivo y Biblioteca Nacionales de Bolivia, en Sucre, el Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE) realizó la primera contribución de la sociedad civil a la Asamblea Constituyente, entregando una tonelada, literalmente, de 1.000 ejemplares del libro “Visión Bolivia Productiva y Exportadora: Propuestas para la Asamblea Constituyente”, producto de un trabajo multidisciplinario llevado a cabo al efecto.

“No cabe duda que tenemos aún muchos y profundos problemas sin resolver. La pobreza es el principal mal que aqueja a Bolivia, por la cual, todos deberíamos sentirnos deshonrados ante esta falta que aqueja a una parte importantísima de los bolivianos (…) no será hasta que tan lacerante realidad se supere, que podremos sentirnos una Nación verdaderamente solidaria y orgullosa de su principal patrimonio, cual es, su recurso humano. No importan ya las causas que nos han llevado a ser uno de los países más empobrecidos del planeta, lo que realmente importa ahora es, trabajar unidos para salir adelante y revertir los dolorosos indicadores sociales y económicos que significan hambre, dolor y desesperanza en nuestro país”, decía al momento de la presentación de la indicada obra, el entonces Presidente del IBCE, Abog. Hans Hartmann Rivera.

El libro “Visión Bolivia Productiva y Exportadora”, con 300 páginas de contenido, cumplió el objetivo trazado por el IBCE -como entidad técnica promotora del comercio exterior boliviano- de investigar los problemas que atañen al país en el campo productivo, analizando y proponiendo soluciones con una visión realista y futurista en sectores generadores de empleo, respaldadas por opiniones relevantes a partir de Mesas Redondas realizadas en Santa Cruz, Cochabamba, Tarija y La Paz, con la participación del Gobierno de entonces y representantes de la sociedad civil (empresarios, trabajadores, campesinos, académicos, etc.), así como de la prensa.

Cinco experimentados profesionales fueron los encargados de elaborar el documento, tres de ellos, lamentablemente, fallecidos a la fecha: Lucio Paz Rivero (+), varias veces Ministro de Estado, ex funcionario del BID, además de Asambleísta Constituyente (1966-1967), encaró la temática del “Rol del Estado y Planificación del Desarrollo”; Ivo Vranjican Dominis (+) de vasta trayectoria empresarial, escribió sobre “Medio Ambiente, Desarrollo Sostenible y Sociedad del Conocimiento”; Ricardo Ortiz Gutiérrez (+), experto en competitividad, abordó el ámbito del “Desarrollo Industrial Manufacturero y Turístico”; otro ex Ministro de Estado, Diego Montenegro Ernst, encaró el tema “Desarrollo agropecuario y forestal” y, Antonio Rocha Gallardo, experto en el campo de las exportaciones e importaciones, aportó en la temática del “Comercio exterior e integración”. Todos presentaron propuestas de políticas para avanzar sosteniblemente en el desarrollo socioeconómico y democrático del país.

“Debemos entender que nuestro enemigo común es la pobreza, y que ésta debe ser vencida a la brevedad posible, pues por cada día que pasa, algún niño, hombre, mujer o anciano sufre, y ese sufrimiento no entiende de derechas o de izquierdas, de fundamentalismos indígenas o segregación racial, de oligarquías o terratenientes, de revanchismo histórico o de supremacía cultural, de socialismo o capitalismo; el sufrimiento es dolor, y la tolerancia con relación a ello resulta vil, por decirlo de alguna manera”, sentenció Hartmann, con acierto…

El planteamiento central -vigente hasta hoy- decía que, Bolivia, con ingentes recursos naturales, una envidiable y vasta geografía, con la habilidad innata y la capacidad de sacrificio del trabajador boliviano, tenía todas las condiciones para convertirse en un gran país exportador, generando empleo productivo de forma sostenible en base a una virtuosa relación de complementariedad con el mundo, más allá de toda ideología y consigna política, a fin de construir la “Bolivia digna, productiva, exportadora y soberana”, con la que todos soñamos para nuestros hijos…

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