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22 de octubre de 2023, 4:00 AM
22 de octubre de 2023, 4:00 AM

Guillermo Gándara

DOCENTE DEL TEC DE MONTERREY

Sin duda, una interrogante difícil de responder, pero si más bien nos preguntamos, ¿cuál es la Latinoamérica que aspiramos tener? ¿Cuál es la que nos proponemos construir? ¿Cuál es la que no nos interesa que suceda? Entonces, las respuestas empiezan a tomar forma en nuestras mentes.

Como exploradores de futuros podemos apoyarnos en la prospectiva estratégica, disciplina de las ciencias sociales que nos proporciona métodos y herramientas para responder a estas inquietantes interrogantes.

Pero, ¿por qué debemos explorar el futuro? ¿Qué beneficios podemos esperar en ello? Por una parte, es en el futuro donde pasaremos el resto de nuestros días y, poniendo en práctica la prospectiva, podremos anticipar situaciones que representen obstáculos o riesgos, para aprovechar las oportunidades que el futuro nos porta.

Por otra parte, cuando ponemos la mirada en los futuros, regresamos al presente deseando su transformación, ya sea para alcanzar o para evitar aquello que hemos explorado en el largo plazo.

Las respuestas a todas estas interrogantes se pueden leer en el libro “Latinoamérica 2050 Retos, escenarios y acciones” publicado por la Universidad Franz Tamayo y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) Bolivia. La obra ha sido escrita por 25 autores latinoamericanos procedentes de 10 países de la región y coordinada por Concepción Olavarrieta, Guillermo Gándara y Jorge Máttar.

A partir de un análisis de 15 grandes retos para la humanidad, los autores han detectado los factores clave que los latinoamericanos enfrentaremos en los próximos 27 años, rumbo al 2050.

La deforestación, disposición de residuos, movilidad y calidad del aire en las ciudades, respuesta a los efectos del cambio climático sobre los recursos hídricos, gobernanza de los recursos hídricos, transición demográfica, migración, urbanización, desconfianza hacia la democracia, impulso de procesos participativos, gobierno abierto, debilidad institucional, son algunos de los factores.

También, participación de los actores sociales en las políticas públicas con visión de largo plazo, evolución de la utilización de las TICs, innovación y cambio tecnológico para el crecimiento económico, biotecnología al servicio de la salud, medicina personalizada, rol de la robótica en la medicina, educación regenerativa para un futuro común, construcción de la paz, desigualdad de género, empoderamiento político de las mujeres, connivencia criminal, transición energética, emisiones de gases efecto invernadero, tendencias del gasto en investigación y desarrollo experimental, Estado ético y ética para la ciudadanía.

Posteriormente, se generan tres posibles trayectorias para cada uno de los 49 factores de cambio a fin de dar vida a tres posibles escenarios para América Latina al 2050: “Latinoamérica gran crisol para la humanidad, nuevas alianzas y ecosistemas” el óptimo o ideal donde todos los retos se han superado; “Flores en el desierto: crisol de conquistas y desafíos en Latinoamérica”, donde continúan las tendencias; y “Latinoamérica devastada: crisol de tiranía, opresión, migración y solastalgia”, que sería el peor escenario con un deterioro generalizado.

Para dar congruencia al poder transformador de la prospectiva estratégica, el libro concluye con una propuesta de 80 acciones transformadoras, incluyentes y sostenibles para hacer realidad el escenario ideal, que nos recuerdan que el futuro no está escrito, que el futuro se construye con nuestras acciones y, también, con nuestras omisiones. Un mejor futuro para América Latina y El Caribe es responsabilidad de todos, incluidos gobiernos, empresas, organizaciones no gubernamentales, organismos internacionales y la ciudadanía.



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