12 de diciembre de 2022, 4:00 AM
12 de diciembre de 2022, 4:00 AM


“En América Latina, las políticas de ordenamiento territorial (OT) se han revalorizado de manera paulatina desde los años ochenta junto con otros procesos de planificación del desarrollo. La inclusión de la perspectiva geográfica en la planeación buscaba revertir inequidades estructurales, reducir conflictos en el uso y ocupación del suelo, impulsar la conservación ambiental, orientar el crecimiento urbano y corregir los desequilibrios territoriales que afectan la competitividad sistémica y la cohesión. En este escenario, la gestión del territorio pasó a ser un elemento clave de la política pública para la gobernanza pluritemporal, multiescalar e intersectorial del desarrollo”, dicen Carrión, Vieyra, Arenas y Alvarado en el artículo Políticas y prácticas de ordenamiento territorial en América Latina (Nov/2020) (https://www.scielo.cl/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0718-34022020000300005&lang=pt).¿Pero qué significa esto para el ciudadano de a pie? una política de planeación y ordenamiento territorial contribuye a resolver problemas de: vivienda, transporte público, infraestructura (hospitales, escuelas, plazas, canales, mercados, calles), salud y sobre todo permite priorizar el presupuesto y los recursos, para mejorar la calidad de vida de la población.

Ahora bien, ¿qué es priorizar el presupuesto y los recursos? Pues tomando como ejemplo el fallido proyecto de las losetas del centro, es definir si tenemos 30 MM donde invertirlos de la mejor manera, ya sea el centro o un barrio más allá del octavo anillo, o en vez de cambiar pavimento en el mismo centro, invertirlos en mejorar la seguridad, las aceras, la iluminación, los parqueos o el transporte público.

Entonces, ¿ha fallado el ejecutivo municipal en su capacidad de interlocución, de análisis técnico, de interpretación de la magnitud e importancia de lo que significa una planificación y ordenamiento del territorio que se traduzca en propuestas participativas orientadas a una efectiva transformación de inequidades hacia una mayor justicia socio-espacial?

Este servidor opina que sí. ¿Dónde está puesta la mirada de planificación de la ciudad?, si no se da atención ni a los del centro ni a los de la periferia, las inequidades se acentúan, no tenemos claro hasta dónde vamos a seguir construyendo y expandiendo la ciudad, aun cuando sabemos que no hay plata ni para llevar calles y servicios básicos a todos en igualdad de condiciones, entonces de nuevo, ¿qué estamos haciendo desde la planificación?
En fecha 20 de septiembre de 2022 presenté un proyecto de Ley de Modificación y Actualización del PLOT, del cual esperaba una reacción justa y oportuna dada la importancia de llevar adelante esta tarea, no sucedió.

Este artículo es un llamado también a la Secretaría de Planificación, que enarbola la bandera de la “planificación integral”, que más allá de los títulos, ya va siendo hora de que comience a definir el rumbo de la planificación de la ciudad.

De la gestión de Percy y Angélica se podría pensar que de manera intencionada dejaron la planificación de la ciudad postergada durante más de 15 años, quizás porque, como dice el dicho, “en río revuelto ganancia de pescadores”; el caso del terreno del relleno sanitario es uno de un sinnúmero de ejemplos donde el conocimiento privilegiado y el uso indebido de influencias y aprovechamiento de sus cargos, derivaron en daños a la ciudad, por un lado, y beneficios personales por otro. Y que conste que acá hablamos de daños en procesos en curso, que definen millonarias afectaciones al erario municipal y ambiental, sin inferir los necesarios análisis de impactos en el desarrollo, por ejemplo, del costo de oportunidad, escenario donde el daño se multiplica.

Por lo tanto, luego de más de año y medio de gestión del alcalde, nos viene la pregunta, ¿se sigue postergando la planificación de la ciudad?, ¿siguen oscuros y perversos intereses definiendo una política tan necesaria para la ciudad?, y que no nos vengan a llenar la boca de programas del Banco Mundial, de “Resiliencia Urbana” o urbanismos tácticos y mesas técnicas, que al final del día son puro tecnicismos en una gestión y planificación por demás de ineficiente, que ni siquiera puede decirse nos da “una de cal y otra de arena”. Porque la migración nos pasa por encima y las necesidades de la ciudad no paran de crecer.

Para muestra un botón: en días pasados me enteré por redes sociales que el municipio de Santa Cruz de la Sierra, recibía la certificación plata del programa global Ciudades ODS (https://fb.watch/f-Ygs8yJ53/) por la presentación del primer informe voluntario de indicadores ODS. De igual manera, un par de días después, vi que el municipio de Warnes presentó su Agenda Urbana (https://fb.me/e/2nrc6wNQp ). Comparé los contenidos y el espíritu de ambos eventos, y sin lugar a dudas puedo decir que, mientras Warnes presenta una Agenda con proyección a 15 años, dentro de una visión al 2050 impulsada por el alcalde, Santa Cruz de la Sierra solo hace lectura de “indicadores”, que concluye en un plan de acción de solo “buenas intenciones”, una pena.

Pedimos reflexión al alcalde sobre una competencia municipal de importancia mayúscula, que define el norte del desarrollo, y si bien nuestra economía pujante no quedará estancada por la falta de capacidad en planificación, pone el camino cuesta arriba en vez de allanarlo en pro de todos sus ciudadanos, donde al final del día, los más perjudicados y afectados son las personas de más bajos recursos.

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