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Con 102 años y sin ninguna enfermedad crónica, Serapio Gonzales Ortuño atraviesa la pandemia de coronavirus.

Sonríe y levanta la mano para saludar, pues se mantiene lúcido. Aunque su oído no tiene la agudeza de antes -solo escucha cuando le hablan fuerte- está sano, no tiene ni hipertensión ni diabetes.

Él es una de las personas más longeva que recibió la vacuna contra el coronavirus en la capital cruceña. Fue el pasado 23 de abril, un día lluvioso, por lo que después de que sus familiares hicieron fila y el registro oficial, un médico accedió a vacunarlo en un vehículo en el Centro de Especialidades Médicas de la Universidad Estatal. Al concluir pregunta: ¿Qué edad tiene? 102 años, le respondieron.

Inmediatamente vuelve a mirar a Serapio y dice: “No le creo ¿De verdad?”. Ahora el centenario es quien contesta: “Gracias” y con la cabeza hace un gesto de afirmación. Ya pasaron más de 15 meses desde que se conoció el primer caso de coronavirus en Bolivia y cuando él pregunta: ¿por qué todos a su alrededor utilizan barbijo?, le contestan: “para evitar el coronavirus”. Replica “debe ser por la peste bubónica”.

Después de que lo vacunaron no tuvo ninguna reacción y espera el próximo mes recibir su segunda dosis.

Con sus familiares festejó este año el Día del Padre

Su vida

“A él no le duele nada, no tiene diabetes ni hipertensión y es una persona muy bondadosa”, cuenta una de las personas que está cuidando a Serapio hace más de un año en un centro para adultos mayores.

A sus 102 años él camina apoyado de un burrito y está a tres meses de celebrar sus 103 años, el 12 de septiembre. “(Serapio) no tuvo ningún malestar, está bien”, confirma su hija Adelma Gonzales Noya.

Ella con sus hermanos concuerdan que quizá una de las principales causas para que su padre logre superar el centenario, sin mayores dificultades de salud, es que nunca cenó.

Nunca comía de noche y evitaba las frituras, hacía deporte y caminaba mucho. Siempre sus jornadas empezaban muy temprano”, sostuvo, Adelma.

Familia

Serapio nació en Villa Serrano, en el departamento de Chuquisaca, aunque desde muy joven migró a Santa Cruz. Su vida la dedicó al comercio y logró junto con su esposa, Cristina Noya, hacer salir profesionales a sus ocho hijos.

Hace 30 años tuvo que despedirse de su compañera de vida y también ya lloró la muerte de dos de sus hijos: Blanca y Enrique

Hoy, a sus 102 años, lo acompañan seis de sus hijos: Mery, Hugo, Benito, Juan, Edgar y Adelma. y su familia se extendió hasta una cuarta generación. Solo los cercanos son más de 120 personas.


Vacunación

De acuerdo a datos del Servicio Departamental de Salud (Sedes) hasta finales de abril, cuando solo se vacunaba a mayores de 60 años, además del personal de salud, en total tres personas centenarias recibieron la vacuna contra el coronavirus. De estos, dos accedieron a la dosis en los puntos autorizados en la Red Centro.

La cobertura de vacunación a mayores de 60 años ronda el 50%.

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