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1 de septiembre de 2023, 4:00 AM
1 de septiembre de 2023, 4:00 AM

Por Jeff Glekin, embajador británico en Bolivia

Anoche estuve pensando en un regalo para mi sucesor, Richard Porter, quien está a punto de llegar a La Paz como el nuevo embajador británico para Bolivia. Las flores o los chocolates no parecían apropiados. Sin embargo, se me ocurrió que ya tenía su regalo, la oportunidad de representar al pueblo británico en uno de los países más hermosos y vibrantes del mundo. Me duele darle este presente, porque significa que tengo que dejarlo ir.

He pasado los últimos cuatro años y medio de mi vida en Bolivia. Hoy me voy con una sensación de asombro por cuánto tiempo ha pasado y cuánta agua ha fluido debajo del puente. He visto a tres presidentes bolivianos y cuatro primeros ministros británicos. También quiero recordar cuánto perdimos durante la horrible pandemia y cómo nos estamos esforzando por recuperarnos de esas profundas heridas.

Ha sido el honor de mi vida servir como representante de mi país. El trabajo de un embajador puede parecer distante y formal. Espero haber podido añadir un toque de humanidad, sentido del humor y diversión a este papel. El verdadero trabajo de un diplomático está en construir conexiones con la gente. Los eventos que más recordaré son aquellos que han tenido esta conexión humana en las escuelas y ferias; en mis visitas al campo; y en mi amor por la comida boliviana. Freud dijo que como seres humanos tenemos una tendencia a encontrar pequeñas diferencias entre nosotros para afirmar nuestro sentido individual de nosotros mismos. En la diplomacia y las relaciones interculturales, también podemos caer en esta trampa. Tratamos de encontrar las pequeñas formas en las que somos diferentes, en lugar de centrarnos en las muchas formas en las que somos exactamente iguales. El Reino Unido y Bolivia están muy lejos el uno del otro, pero en los 4 años, he descubierto que somos muy parecidos, todos queremos paz, seguridad, amistad y cultura. He intentado, representar nuestros valores y cultura compartidos.

Estoy orgulloso de mi equipo y de sus grandes logros durante este tiempo. Sobre todo, nuestro apoyo al medioambiente, y aquí quiero expresar mi gratitud a Bolivia. Quiero dar las gracias a Bolivia por preservar uno de sus activos más valiosos: sus bosques. En el pasado, he pronunciado muchos discursos sobre la deforestación en Bolivia, con algunas palabras de advertencia e incluso un tono ligeramente condescendiente. Hablando de que Bolivia tiene la tercera peor tasa de deforestación del mundo, y eso es cierto. Pero seamos honestos, es fácil tener bajas tasas de deforestación cuando todos tus bosques fueron destruidos hace siglos. Por lo tanto, en lugar de criticar a Bolivia por sus altas tasas de deforestación hoy, agradecer a Bolivia por preservar lo que en mi país ya hemos perdido y estamos luchando por recuperar. Aproximadamente el 80% de la Amazonia todavía permanece, así que antes de lamentar lo que hemos perdido, seamos agradecidos y esperanzados por lo que todavía podemos salvar y proteger. El 16% de los efectos del cambio climático se pueden atribuir a la deforestación. Revertir esta tendencia representa una de nuestras mayores y más rentables oportunidades para cambiar el curso del cambio climático. En los últimos meses me he vuelto más optimista de que esto es posible.

Recientemente, visité Charagua con un equipo de la Vicepresidencia. Charagua nos ofrece esperanza. Es un hermoso territorio indígena autónomo, con el tamaño de Bélgica y los Países Bajos combinados, con una población de alrededor de 60.000 personas que tienen la oportunidad de salvar 7 millones de hectáreas de bosques. El Reino Unido ha proporcionado fondos de más de 4 millones de libras en los últimos años para conservación de biodiversidad y bosques en Bolivia a través de la Iniciativa Darwin. Recientemente, una colaboración boliviano-británica, apoyada por el Jardín Botánico Real de Kew, descubrió una especie completamente nueva de nenúfar, la Victoria boliviana, nativa de los Llanos de Moxos. La Victoria Boliviana, incluida en el Libro Guinness World Records, es un símbolo de la fuerza y el poder perdurable de nuestra asociación. Cuando estuve en Londres la última vez, visité Kew y mi corazón se llenó de orgullo al ver a la Victoria Boliviana como una de sus principales exhibiciones.

El Fondo de Desafío del Comercio Ilegal de la Vida Silvestre del Gobierno del Reino Unido, con una donación de casi 1,5 millones de libras, está contribuyendo a la protección de algunas de las especies más emblemáticas de Bolivia, como el jaguar, el guacamayo de frente roja, el oso andino y la vicuña. Sin embargo, no podemos ser ingenuos; necesitamos acciones más concretas en el mundo y dinero para lograrlo. Es por eso que estoy feliz de que el Reino Unido sea uno de los cuatro países socios de la Coalición LEAF (Lowering Emissions by Accelerating Forest finance por sus siglas en inglés). La propuesta presentada por Bolivia para proteger 12,5 millones de hectáreas de bosque en el departamento Pando y en Charagua fue aceptada por LEAF en abril de este año, y potencialmente financiará hasta $us 70 millones para proteger estos bosques. Para mí personalmente, pero también para mi Gobierno, es un enorme placer felicitar al Gobierno boliviano por este logro histórico, que esperamos represente un hito en la conservación de los bosques en el país.

También estoy orgulloso de las asociaciones educativas que hemos forjado con Bolivia. Hemos financiado más de 30 becas de maestría, donde se encuentra incluida la primera mujer de la ciudad de El Alto que actualmente está estudiando en la Universidad de Bristol. En apoyo a la aspiración de Bolivia de ir más allá del extractivismo y entrar en un desarrollo de alto valor y alto crecimiento, hemos firmado un acuerdo entre la Universidad de Warwick y YLB para financiar 10 maestrías, intercambios técnicos y un programa conjunto de investigación de baterías por un valor de más de 1 millón de dólares.

Después de los acontecimientos de 2019, también me alegró presenciar la transición democrática de poder en 2020. Estas elecciones pacíficas y transparentes en medio de una pandemia global me ofrecen la esperanza para un proceso similar en 2025, donde los bolivianos vayan a las urnas pacíficamente y puedan confiar en sus instituciones electorales.

Pero no puedo evitar sentir tristeza de que no pudiéramos haber hecho aún más. El Reino Unido desea desarrollar una asociación duradera con Bolivia basada en valores democráticos y liberales compartidos y fundamentada en el respeto mutuo. A veces, la falta de confianza ha impedido que eso florezca. El pueblo británico defenderá firmemente y se mantendrá firme en el respeto a la soberanía, la integridad territorial, la autodeterminación y los derechos humanos. Sabemos que éstos también son sus valores.

La guerra de Rusia contra un vecino soberano es una de las áreas, entre muchas otras, en la que el Reino Unido y Bolivia deberían estar de acuerdo. Como democracias que respetan el derecho a la vida y los principios de la Carta de las Naciones Unidas. Al menos 9.000 civiles inocentes yacen muertos, incluidos 500 niños. Miles de ucranianos más han sido secuestrados, encarcelados y torturados. 19.000 niños ucranianos permanecen en campamentos rusos, y sus padres los están buscando desesperadamente. Otros 2 millones y medio de hombres y mujeres ucranianos han sido deportados a Rusia. Estos son crímenes bárbaros. Rusia está tratando de borrar la identidad y la historia cultural de Ucrania. Y están usando a los niños como instrumento de guerra. La Asamblea General de las Naciones Unidas ha pedido, en repetidas ocasiones, la paz. Una paz basada en los principios de la Carta de las NNUU y nuestra creencia compartida de que el poder no equivale a derecho.

También dejo Bolivia con esperanza. Esperanza de que la confianza que necesitamos para fortalecer nuestra asociación se esté construyendo, porque entendemos que la verdad es una fuerza más poderosa que la desinformación y la manipulación por parte de actores hostiles que buscan sembrar las semillas de la desconfianza y el caos. Esperanza de que nuestro desafío compartido en proteger la naturaleza para salvar nuestro planeta también se base en nuestros valores por el amor a la naturaleza y el deseo de construir un futuro sostenible para nuestros hijos. Esperanza de que nuestro respeto compartido por la educación, la ciencia y el desarrollo pueda ser la piedra angular de una poderosa asociación económica. Mi equipo y mi sucesor Richard Porter continuarán con este importante trabajo.

Hoy me voy con mi esposa boliviana Andrea, quien ha estado a mi lado estos últimos 4 años, apoyándome en todo lo que hago, y con una mayor admiración y respeto por un país y su gente a quienes he llegado a adorar.

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