15 de junio de 2023, 4:00 AM
15 de junio de 2023, 4:00 AM


El “debate amplio y el gran acuerdo nacional” no debe estar en función a los intereses del poder. La única forma de blindar la transformación judicial es constitucionalizar la restructuración orgánica del Poder Judicial; para que la política deje de interferir en la justicia y los malos jueces y fiscales dejen de ser serviles al poder. Esta restructuración tiene dos caminos: la reforma parcial (vía iniciativa estatal) a la CPE o una Constituyente Judicial.

Un camino honesto con el país es una Constituyente Judicial. Un nuevo proceso constituyente que abra debates a los que el poder les teme: federalismo y justicia. Estos dos elementos transversales, quizás peligrosos para los intereses de las altas esferas. El federalismo porque se regionalizarían los debates y se reabrirían heridas y la justicia porque es una deuda histórica que la izquierda no tuvo la capacidad de resolver desde el año 2006.

Ambos temas son necesarios para debatir en este tiempo o camino al 2025. El presidente que quiera gobernar Bolivia en el Bicentenario debe plantear y cerrar el debate de federalismo y refundar la justicia extirpando a los malos operadores del sistema judicial. Hoy siguen existiendo más de 400 jueces no institucionalizados y desde el Consejo de la Magistratura se intenta forzar que se queden y jubilen en sus cargos lo hagan bien o mal.

El otro camino es la reforma parcial de la Constitución que puede darse vía Asamblea, mediante Ley de Reforma Constitucional aprobada por dos tercios del total de los miembros presentes de la Asamblea Legislativa Plurinacional para lo que será necesario un referendo constitucional aprobatorio. Es decir, consenso parlamentario pleno. Sin embargo, esa ley de necesidad no debe ser trabajada por ‘notables’ porque los demás ‘innotables’ en el país no tendrían derecho a opinar. Esos notables además ya tuvieron su momento político en nuestra historia (fueron actores políticos, constituyentes, viceministros, magistrados y familiares del poder) y ya deberían estar en la reserva si se trata de colgar los cachos (hablando de fútbol).

Sin embargo sí puede invitarse a expertos independientes lejanos al poder y que hagan su trabajo en menos de un año. Cuyas decisiones sean plenipotenciarias para la solidez de la propuesta de restructuración judicial y cuyo resultado sea el concertado y aprobado por el sistema de partidos políticos; y luego ellos refrenden la misma en la instancia democrática pertinente. Esos son los caminos: Constituyente Judicial o reforma parcial.

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