Opinión

COP26: un llamado a la alianza integral por el planeta

29 de octubre de 2021, 5:00 AM
29 de octubre de 2021, 5:00 AM

La realización de la COP26 en los próximos días pondrá el tema ambiental como un desafío internacional que necesita alianzas globales. Los efectos negativos del cambio climático están ocurriendo ahora y empeoran cada año. Ya desencadenan catástrofes climáticas en comunidades de Bolivia y el mundo, y ponen en riesgo la supervivencia de muchas especies y de la humanidad en su conjunto.

Como dijo la climatóloga Kimberly Nicholas: “Hay un calentamiento. Somos nosotros. Estamos seguros. Es malo. Pero podemos arreglarlo”. En París, hace seis años, la comunidad internacional acordó embarcarse en un ambicioso viaje: limitar el calentamiento global a entre 1,5 y 2°C. Aunque la diferencia entre estos dos niveles de calentamiento pueda parecer poco importante, ésta podría ser existencial: debemos apuntar a los 1,5°C. Contener el aumento de la temperatura significa limitar los trastornos climáticos y reducir las posibilidades de catástrofes naturales.

La ciencia nos dice que es posible construir una sociedad con cero emisiones de carbono. Durante los últimos años, la Unión Europea ha demostrado que es posible desvincular el crecimiento y las emisiones (desde 1990, el PIB europeo ha crecido en más de 60%, mientras que las emisiones netas de gases de efecto invernadero han disminuido en un 25%). Además, la UE anunció en julio una serie de propuestas, nombradas “Fit for 55”, destinadas a impulsar los objetivos de reducir sus emisiones netas de gases de efecto invernadero en al menos un 55% de aquí a 2030 y de ser climáticamente neutros para el año 2050.

La UE no puede hacer esta apuesta sola, ya que solo emite el 8% de las emisiones mundiales de CO2. Se comprometió a la neutralidad climática para 2050 hace dos años y ahora presiona al G20 para hacer lo mismo. Tenemos que animar a los demás países para que se sumen al camino hacia la neutralidad climática y que asuman como propio el principio de responsabilidades comunes pero diferenciadas.

En este sentido, la UE quiere apoyar aún más a Bolivia. Junto a sus Estados miembros en el país, busca apoyar estratégicamente al Estado, gobiernos locales y otros entes para enfocar sus políticas en el área, incluyendo la gestión de riesgos, la gestión integral de cuencas, el abastecimiento de agua potable, el saneamiento básico, las áreas protegidas y la protección de la cobertura forestal ante incendios forestales, entre otros.

La estrategia de cooperación en Bolivia implica diversos instrumentos, como el apoyo presupuestario a instituciones del sector, así como apoyo a proyectos específicos de socios estratégicos internacionales, incluyendo instituciones multilaterales, agencias de cooperación de nuestros Estados miembros, organizaciones de la sociedad civil o entidades territoriales subnacionales.

Algunos de los proyectos apoyados por la UE o sus Estados miembros son el trabajo en paisajes resilientes en Santa Cruz en conjunto con la Agencia de Cooperación Alemana (GIZ), el cofinanciamiento de la Planta Fotovoltaica de Oruro en cooperación con la Agencia Francesa de Desarrollo (AFD) o el proyecto Amazonia sin Fuego financiado por Italia. 

También se están implementando proyectos de adaptación al cambio climático en gestión de recursos hídricos por la Cooperación Española a través de cooperación delegada y del programa Euroclima. Por su parte, Suecia se encuentra apoyando varios programas para mejorar la gestión y prevención de incendios forestales en la Chiquitania. Nuestros documentos estratégicos muestran como prioridad las intervenciones en medioambiente y cambio climático en el país.

Estamos prestos a colaborar en la protección de los bosques, cosa que es una prioridad en la agenda boliviana; en los últimos tres años se perdieron más de 13 millones de hectáreas de superficie boscosa y con otros tipos de vegetación a raíz de incendios forestales. Sabemos que el reto de minimizar incendios será cada vez mayor para Bolivia si se tiene en cuenta que las sequías y otros fenómenos naturales son cada año más pronunciados.

Al mismo tiempo somos respetuosos de la visión soberana boliviana sobre cómo abordar estos problemas. En ese contexto deseamos encontrar sinergias y oportunidades de trabajo y colaboración conjunta. Asimismo, pretendemos conseguir alineamiento con el país y su Plan de Desarrollo Económico y Social (PDES, 2021-2025). De la misma manera, deseamos seguir trabajando con Bolivia para mejorar las políticas de clima, energía, uso del suelo y transporte, y queda pendiente el reto de promover un modelo económico más amigable con el medioambiente.

Sabemos que Bolivia pronto actualizará sus Contribuciones Nacionalmente Determinadas, y estamos seguros de que esta nueva etapa permitirá profundizar la alianza estratégica antes descrita. No hay tiempo para la inacción: el momento de las soluciones prácticas es ahora. Esperamos con ansias los compromisos ambientales que anuncie la comunidad internacional en la COP26 y ratificamos nuestra intención de aportar con la disminución del 55% de las emisiones de carbono desde la UE hasta el 2030.

Los embajadores europeos:

Michael Dóczy, Embajador de la Unión Europea en Bolivia
Stefan Duppel, Embajador de Alemania en Bolivia
Javier Gassó, Embajador de España en Bolivia
Hélène Roos, Embajadora de Francia en Bolivia
Francesco Tafuri, Embajador de Italia en Bolivia
Nicolas Weeks, Embajador de Suecia en Bolivia

Michael Dóczy es Embajador de la Unión Europea en Bolivia


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