16 de abril de 2023, 4:00 AM
16 de abril de 2023, 4:00 AM

La Cooperativa de Teléfonos de Santa Cruz (Cotas) ha sido víctima de un millonario robo, con un daño letal y sin miras de que el dinero vaya a ser recuperado en el corto plazo.

Se trata de más de 20 millones de dólares que fueron desfalcados a través del programa Cotas en cuotas, cuya corta duración fue suficiente para herir de muerte a esta empresa que era de miles de cruceños.

El programa Cotas en cuotas fue creado el año 2010 con el objetivo de fidelizar a los socios de la telefónica y duró hasta 2018, cuando se destapó el escándalo.

Con este plan, la empresa se convertía en proveedora de electrodomésticos que los socios podían adquirir en cuotas. La idea pronto se distorsionó porque desde dentro de la cooperativa se hicieron compras ficticias, causando un millonario daño.

La primera auditoría revelaba un robo de más de 7 millones de dólares. Sin embargo, cuando se hizo una investigación a los 8 años de vigencia del programa, se conoció que el perjuicio fue superior a los 20 millones de dólares.

Al destaparse el escándalo, se supo que muchos ejecutivos y directivos fueron investigados. Algunos lograron demostrar plenamente su inocencia, otros no tanto. Pero pasó el tiempo y el proceso se fue dilatando y diluyendo. Finalmente, quedaron como únicos acusados el exgerente de marketing Huber Gil, el proveedor de los electrodomésticos y dos funcionarios de nivel medio de la cooperativa.

Huber Gil ya admitió su culpa y fue condenado a 4 años de cárcel. Los otros tres continúan en el juicio. Si se hizo justicia, no lo sabemos. Lo que no se hizo fue reparar el grave daño a la cooperativa, porque el dinero no volvió a la administración y la empresa está lastimada: la calidad del servicio está muy disminuida porque hay menos personal y el que existe denuncia estar impago hace 10 meses; la fuga de socios y clientes ha sido sostenida y ya no cuenta con dinero para pagar proveedores y ser competitiva.

Las denuncias de corrupción en la cooperativa comenzaron en la década de los 90 del siglo pasado. Para revertirlas, los circunstanciales administradores transmitían el mensaje: “Cotas sos vos”, pero ahora no hay quién responda por ese eslogan, cuando los socios ni siquiera pueden recuperar el valor de sus acciones.

La cooperativa de teléfonos fue todo un símbolo del despegue de Santa Cruz, una muestra de la capacidad que tuvo el cruceño de gestionar la atención de sus necesidades. Nos preguntamos qué dirían en este momento los que sembraron el cooperativismo como la alternativa de desarrollo de Santa Cruz.

A estas alturas, cinco años después del destape del escándalo, es triste ver que el descarado robo a Cotas está impune; que los delincuentes de cuello blanco que se aprovecharon de los socios de la cooperativa no tienen conciencia y que no devolvieron lo robado.

A la cooperativa le toca iniciar un juicio civil para recuperar lo enajenado, pero ni siquiera hay fecha para que este proceso inicie.

Obviamente, no es el daño particular a una empresa privada, sino el robo a la cooperativa de decenas de miles de personas y, sobre todo, un zarpazo al corazón de la buena fe de los cruceños. Es la triste historia de Cotas y sus verdugos desalmados.

El final de esto no puede ni debe ser la impunidad.

Tags