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Desde julio de 2021 ‘se descongelarán’ los préstamos, por lo que los créditos (capital e interés) diferidos bajo la figura de periodo de gracia, se volverán a activar y los prestatarios deberán empezar a cumplir con sus responsabilidades contraídas con el sistema financiero.

Nelson Villalobos, secretario ejecutivo de la Asociación de Bancos Privados de Bolivia (Asoban), sostuvo que los prestatarios que se han acogido a la reprogramación y/o refinanciamiento deben iniciar el pago de sus cuotas bajo las nuevas condiciones de acuerdo a sus nuevos planes de pago.

Dichos pagos, de acuerdo con Villalobos, empiezan en julio y siguen en los meses posteriores. En cuanto a qué es lo que se debe pagar, el representante de la banca sostuvo que corresponde abonar la cuota del crédito en la fecha que establece el plan de pagos.

“La cuota está compuesta por una parte de capital y otra de interés, pudiendo hacer este pago a través de distintos canales, uno de ellos, el más tradicional, que es en las cajas de los bancos, también pueden realizar los pagos a través de la banca por internet, tanto desde los teléfonos móviles, como los computadores, precautelando la salud”, sostuvo Villalobos.

También agregó que es importante señalar que las reprogramaciones y/o refinanciamientos no son automáticos y que los prestatarios deben tomar contacto con las entidades en caso de optar por una de estas opciones.

El ejecutivo de Asoban hizo notar que el periodo de diferimiento propiamente finalizó el 31 de diciembre de 2020, por lo que a partir de enero una parte de los prestatarios ha reiniciado el cumplimiento de sus obligaciones, pagando sus cuotas en un contexto en el que las actividades económicas han tendido a normalizarse; al menos parcialmente.

Al respecto, Paola Sequeiros, abogada en temas financieros, reiteró que al momento de pagar las personas deben verificar que el valor de su cuota (capital más interés) no registre ningún aumento, ya que de acuerdo con el Decreto Supremo (DS) 4409 se establece que las cuotas diferidas no generarán ni devengarán intereses extraordinarios o adicionales, no se podrá incrementar la tasa de interés ni se ejecutarán sanciones ni penalizaciones de ningún tipo.

Se debe destacar que dicho decreto determina que la única modificación que pueden hacer las entidades de intermediación financiera es ampliar el plazo de cobro, trasladando las 10 cuotas diferidas por la pandemia al final del plan de pagos del crédito, sin aplicar intereses adicionales y con una cuota fija.

Cabe recordar que Marcelo Montenegro, ministro de Economía y Finanzas Públicas, indicó que en la reprogramación de los créditos con periodo de gracia no se debe incrementar el pago mensual de la cuota, para ello las entidades financieras deberán extender el plazo del crédito.

Las entidades tampoco pueden exigir el pago de los intereses por las cuotas diferidas como una condición para acceder a la reprogramación. Las mismas deberán instrumentar la reprogramación a través de una adenda, a sola firma del prestatario, sin exigir ningún requisito adicional.

Los intereses generados en el periodo de gracia se pagarán a prorrata a lo largo del plazo establecido en la reprogramación. Las financieras no podrán incrementar las tasas de interés pactadas en el contrato inicial y para llevar adelante el periodo de gracia bancos y cooperativas no requerirán garantías adicionales ni la actualización de los avalúos.

Desde el Ministerio de Economía y Finanzas Públicas, subrayaron que las financieras que efectuaron cobros de interés adicional a los prestatarios, deberán restituir a través de la aplicación en las siguientes cuotas programadas. En caso de haber pagado el prestatario su crédito en la totalidad, las entidades financieras deberán devolver dicho pago en efectivo.

Recursos diferidos

Con respecto al diferimiento realizado, entre marzo y diciembre de 2020, de acuerdo con Villalobos el monto por concepto de cuotas diferidas ascendió a $us 3.543 millones, lo que representa un cuarto del patrimonio del sistema bancario.

“Este monto ha sido trasladado al final de los planes de pago, esperando que se recuperen en unos seis u ocho años, lo cual denota un esfuerzo importante desde el sistema bancario, que ha reducido su flujo de recursos periódico, el cual en parte es empleado para continuar expandiendo el crédito para empresas y familias”, explicó Villalobos.

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