6 de julio de 2023, 4:00 AM
6 de julio de 2023, 4:00 AM


Hace unos días Cainco, donde trabajo, lanzó una propuesta para la falta de dólares. Quedé sorprendido por las reacciones que comentaron todo menos la propuesta. Enumero algunas de estas parafraseándolas.
Cainco no representa a todo el sector empresarial: Una obviedad tan cierta como que la COB no representa a todos los trabajadores, o la Andeb a todos los evangélicos. Atacar a las personas por sus ideas es una “falacia ad hominen” y es una señal de falta de argumentos.

Ya se tenía un plan para las divisas: No estarían faltando dólares si el plan de desarrollo de noviembre de 2021 o el programa fiscal financiero de enero de este año hubiesen contemplado esta vulnerabilidad.

Los préstamos en la Asamblea ayudarán a subir las RIN: La mayoría de estos créditos (si se aprueban dada la división oficialista) tienen un destino específico y no implican más reservas de forma permanente.

El Gobierno se reunió individualmente con exportadores: Es una excelente noticia, pero era mejor anunciarlo abiertamente para mejorar las expectativas. Y sería mejor usar canales institucionales (otras cámaras o gremios) para evitar susceptibilidades sobre cómo el Gobierno elige (o acepta reunirse) con empresas. En Chile, ya habría sido investigado en el marco de la ley del lobby.

Se plantea una posición política neoliberal: Para promover consensos, el documento se centra en cómo conseguir divisas. Considera legítima la discusión ideológica, pero la evita para enfocarse en que la situación no se deteriore. Además, señala: “No nos interesa competir con la visión estatal... queremos aportar desde donde sabemos hacerlo bien: el emprendimiento privado formal”.

La respuesta es muy tardía: Pregunto, ¿existe alguna propuesta específica, pública y técnica posterior al ataque especulativo de febrero y anterior a julio?

Propone menos espacio para el mercado interno: En las secciones pertinentes, la producción crece más que el consumo y los excedentes se exportan; es decir, que se garantiza el mercado interno. Es más, en turismo se apuesta por la consolidación interna para fortalecer la internacionalización.

Hay dos temas que merecen más explicación.
La primera es si hay o no una crisis de balanza de pagos, también conocida como crisis cambiaria. El reconocido diccionario de economía Palgrave señala en un texto escrito por la economista Graciela Kaminsky lo siguiente [con mis comentarios entre corchetes]:

“Las crisis cambiarias son episodios caracterizados por repentinas depreciaciones de la moneda nacional [el tipo de cambio subió a Bs7,55, 8%], grandes pérdidas de reservas de divisas del banco central [estimo que se habría perdido un tercio de las RIN susceptibles de uso], y (o) fuertes alzas en las tasas de interés.” Además, siguiendo la metodología de alerta temprana para el país por Keiko Ajata en “Perspectivas” en 2017, es fácil evidenciar una crisis cambiaria.

El segundo se refiere a mi persona. Agradezco la cortesía del ministro de no aludirme y lo tomo como una señal de aprecio como el que yo tengo por él, dado que facilitó que sea docente en la UMSA y fuimos compañeros en el doctorado.

Prefiero encarar el tema personalmente.

Mi posición sobre los sucesos de 2019 se encuentra en la columna “Un nuevo momento”, donde guardaba la esperanza de que las elecciones iban a resolver conflictos y forjar una visión consensuada y renovada donde Estado y mercado se complementen.

Fui ingenuo porque lo que comenzó (y sigue hoy) es la alta polarización, múltiples ambiciones políticas, ceguera ideológica, carencias técnicas, varias divisiones, etc.

Tampoco estaba consciente del costo humano de esos días, los cuales deben ser juzgados por tribunales del caso. Pero también por la historia, que dará cuenta del quiebre con el fallo inconstitucional de 2017, el fraude de 2019, el acoso político a masistas en 2020 y el deterioro democrático desde 2021.

Tal vez la crisis cambiaria es la punta del iceberg. Sinceramente espero (y pido a Dios) que todo se arregle para bien del país.

Tags