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“Siento una tristeza grande porque el ‘efecto dominó’ arrastró a todos. Los negocios venían ‘pataleando’ desde el paro cívico de los 21 días del año pasado y la pandemia del Covid-19 fue el detonante para el cierre de muchos negocios. En mi caso -dice- Edmundo Durán, administrador de un garaje en la calle Velasco, entre Suárez de Figueroa e Ingavi, de la capital cruceña, perdí siete de los 10 clientes (propietarios de tiendas) que no resistieron el confinamiento ni la crisis y que abandonaron sus negocios acosados por las deudas”.

En su actividad, dijo que el flujo de ingresos de vehículos al parqueo es pobre y que no llega a cubrir ni la mitad del recinto, cuya capacidad es para 27 vehículos. Sus ingresos se redujeron de Bs 600 a menos de Bs 300 por día.

En Remmo Boutique, situada en la misma calle, dieron cuenta de que el impedimento de pago de alquiler empujó a muchos arrendatarios a salir del negocio.

La fuente señaló que, en su caso, el propietario del espacio que alquila le descontó un 50% de su cuota mensual hasta diciembre. Para atraer clientes, activó rebajas en la ropa masculina que oferta.

En un recorrido por esta calle que se caracterizaba por contar con varios negocios comerciales, en el corazón del Casco Viejo, se constató más de una treintena de tiendas y viviendas cerradas y abandonadas. En los ventanales y puertas abundan los letreros con mensajes en ‘alquiler’ o en ‘venta’.

Según Guido Landívar, representante de la Asociación de Propietarios del Centro (APCCruz), hace tres semanas levantó una muestra en la calle Libertad y 21 de Mayo y quedó sorprendido porque la mayoría de las viviendas que alquilan para negocios y oficinas están vacías y con letreros en alquiler o en venta. Empero, tras las medidas posconfinamiento, la situación mejoró en dichas calles.

En el cuadrante del ‘casco histórico’ dice que el panorama es más complejo. Enfatizó que de los 500 negocios comerciales, que se estiman hay en el Casco Viejo de Santa Cruz, un 50% abandonó la zona por varias razones.

A decir de Landívar, cada vez hay menos personas viviendo en el corazón de Santa Cruz debido a varios factores. Entre otros, citó la a ralentización económica desde 2019, la falta de parqueo, de sanitarios públicos, el caos en el tráfico que generan las 120 líneas de micros que circulan por la ciudad, la inseguridad que provocan los ciudadanos en situación de calle y la presencia de vendedores ambulantes. “La crisis sanitaria y económica derivada de la pandemia puso todo de cabeza", remarcó Landívar.

Impacta el e-commerce

Para el presidente de RE/MAX Bolivia, Oliver Viera, al margen de lo mencionado por Landívar, cree que muchos comerciantes se dieron cuenta que no es necesario tener un lugar físico porque ahora pueden vender por internet, a través del llamado e-commerce.

Hace notar que aún usando las plataformas digitales, los locales comerciales, en general, no cuentan con stock porque no pudieron reponer su inventario. “Vemos una industria que será digital totalmente, menos empleados, menos gastos administrativos y mejor servicio, fácil y rápido. Los que no entiendan esta nueva forma de trabajar quedarán fuera y tendrán que cerrar definitivamente”, dijo.

Para el CEO de UNO-Corporación Inmobiliaria, Franz Rivero. debe tomarse en cuenta que los locales comerciales en alquiler del centro histórico de la ciudad sufre una depresión desde hace cuatro años, causado por los negocios de retail (tiendas de ropa, boutiques y afines) que se trasladaron a los mall donde se beneficiaron de alto tráfico de personas, concentración en un solo lugar de ofertas afines, ‘inquilinos ancla’ que pueden motivar clientes a otros negocios y por consiguiente, posibles ventas, además de comodidad, seguridad y parqueo.

En los últimos seis meses, a juzgar por Rivero, la pandemia del Covid-19 ha golpeado los ingresos de los negocios de retail, principalmente boutiques, tiendas de joyas, accesorios y sectores afines en la calle Velasco, e hizo que muchos se adapten a la venta mediante comercio electrónico desde sus hogares o un lugar de almacenaje, ahorrando en costos de un punto de retail al público.

No obstante, aclaró que eso no quiere decir que el Casco Viejo de la ciudad esté depreciado por la aparición de los centros comerciales.

Aún hay hoteles, negocios de comida, de profesionales libres (abogados, contadores, notarios, tramitadores), de instituciones financieros y de comercio que prefieren el centro histórico”, afirmó.

‘Lluvia de ofertas’

En las tiendas de las calles del centro histórico no solo abundan letreros con mensajes en ‘alquiler’ y en ‘venta’, en las actividades económicas que aún subsisten, principalmente de ropa para niños damas y varones, calzados y bisutería, se multiplicaron las ofertas con descuentos de hasta un 70% de la mercadería.

El sábado despedí a mi vecino comercial, un sastre, que no resistió la crisis y tuvo que salir de la zona”, señaló Claudia Banegas, propietaria de la Boutique Remmo, al tiempo de indicar que rebajó sus precios.

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