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14 de junio de 2023, 4:00 AM
14 de junio de 2023, 4:00 AM

Por Fernando Lacoa Mendoza, expresidente del club Real Santa Cruz


Con el conocimiento de la dirigencia deportiva en el pasado como presidente de un representativo y querido equipo de futbol, el albo Real Santa Cruz, hoy con un presente como médico defensor de los derechos sindicales de los profesionales en salud y con la indignación de quien supone vivir en un Estado de derecho, vuelvo a escribir un artículo a publicar cansado y sin saber ya qué pensar sobre lo que se vive en la actualidad con los valores humanos que implican juicios justos y el respeto a los cánones de humanidad y dignidad.

Me refiero a la injusta detención de David Paniagua, ex secretario ejecutivo de Fabol y en la actualidad fungiendo como secretario general, secuestrado y llevado a la sede de gobierno, en avioneta a Cochabamba y luego vía terrestre, sin ningún tipo de notificación previa como corresponde en un caso de denuncia a aclarar. Con cuatro meses de detención preventiva, violando todos los procesos normales en derecho, sin importar la presunción de inocencia, el debido proceso según residencia y lo peor haciendo que la detención sea la norma y no la excepción, se constituye desde un inicio en una violación flagrante y abrupta a los derechos fundamentales de un ciudadano que se supone habita un país democrático.

Y todo se inicia por la defensa de los futbolistas profesionales de Bolivia, desde hace ya varios años, como corresponde a todo sindicato, simplemente pidiendo el respeto a cumplir lo estipulado en el contrato único y el pago del salario en los tiempos considerados normales. Y el único recurso para presionar a cumplir lo referido, siempre es el paro de actividades, algo normal en la actividad sindical. Si algún dirigente asume un compromiso firmando un documento con un trabajador eventual, pues lo que corresponde es cumplirlo y de no hacerlo, atenerse a las consecuencias. Es la norma mundial. No tendría por qué haber represalias. Pero no.

En este caso la FBF, con la complicidad o cobardía de algunos, o quizás todos los dirigentes de clubes, porque no se ha visto ninguna manifestación de estos últimos, entonces la duda salta. Si en cuatro meses han guardado un silencio cómplice, nos da la libertad para pensar de todo. Si se sienten aludidos, sería bueno ver un pronunciamiento al respecto y demostrar que son idóneos y no alineados al poder.

Es inaudito que la primera causa motivo de la detención, siendo además desvirtuada y notariada públicamente y ante medios de comunicación, por el expresidente de un club cruceño en cuestión, motivo de la denuncia, lo que supondría, suspensión de toda detención, no haya sido considerada para la libertad del injustamente detenido. Y claro está que las chicanearías no faltan y continúa la detención, con inventos de otras denuncias que no tienen fundamento legal, pero sí favores políticos extraños contra un ser humano digno y honesto en una situación que sólo Dios podrá ser el juez justo para salvar esta situación, por lo que parece.

Lo lógico hoy es esperar una reacción natural de dignidad de la dirigencia y futbolistas afiliados para la manifestación correspondiente si es que se quiere y se mantiene aún la fe en la justicia, y dignidad de las personas por el bien de un gremio y no solo de sus agremiados. Aún estamos a tiempo de salvar una sociedad que cada vez ve una descomposición en la institucionalización.

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