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¿Cuarentena? dos semanitas más

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3 de junio de 2020, 3:00 AM
3 de junio de 2020, 3:00 AM

Álvaro Puente 

Después de más de dos meses de cuarentena, a mitad de mayo esperábamos nuevas medidas. Pero no. Otra vez lo mismo. Quince días más. Ahora, cuando por fin pasaron los quince días, llega otra vez la misma cantaleta suicida. Quince días más.

Es buena la Ivermectina, pero no se le ocurra tomarse un kilo de Ivermectina, porque en lugar de curarse, muere. También puede ser buena la cuarentena, pero no pueden recetarnos noventa días de cuarentena. Nos están matando.
En Santa Cruz, la gran mayoría de la población sobrevive con lo que gana cada día. Uno por ciento cobran en el banco su jubilación, haya vida o haya guerra.

Unos pocos más, uno y medio por ciento trabajan en mercados, supermercados o de repartidores. Digamos que un cinco por ciento tienen reservas y pueden vivir de sus ahorros durante meses. Pero la gente, el pueblo, la gran masa, el 90% ya no puede más. No tienen ni nunca tuvieron un capital escondido en el colchón, disponible para lo que sea. Ya no es hambre, es angustia.

No duele solamente el hambre de hoy. Peor es el hambre que se incuba para después, con la muerte lenta de la economía de todos. Nuestra economía agoniza. Los que toman decisiones no se han enterado, pero son miles los pequeños talleres, los comercios sencillos, las empresas, que no podrán recuperar jamás un trimestre entero sin ingresos, pero con gastos. Han muerto ya o morirán pronto.

Claro que nos acosa un virus asesino. El absurdo es que la solución también sea la muerte. El absurdo es que no tengan ingenio ni eficiencia para pensar y para aplicar soluciones que sean para la vida. Ni los países ricos han hecho cuarentenas tan largas como la nuestra. No se han atrevido a encerrar a su gente tanto tiempo, ni a paralizar sus economías.

En esta situación no puede tomar las decisiones nacionales un médico. Sólo ve, sólo entiende, sólo le preocupa el virus y sus protocolos médicos. Las medidas deben buscarse y decidirse con el consejo sabio del médico, pero también con el parecer del sociólogo, con el del economista, con el del psicólogo, con el del administrador. Hay que salvar la vida, pero todas las vidas y de todos los peligros que nos acechan. Deben buscarse soluciones más creativas, más inteligentes, más integrales y posibles.

Se hubiera justificado la cuarentena para implementar lo que falta al sistema de salud. Pero no. No se ha avanzado. No se han multiplicado por diez las camas. No se han implementado laboratorios ni laboratoristas. No se han armado unidades de cuidados intensivos. Sólo han cambiado al buen ministro de salud y han robado en una estúpida compra de respiradores.

Dentro de cien días más tendremos muchos más contagiados cada día y más muertes. Pero no habremos llegado todavía a la cresta de la crisis ¿Van a tenernos todavía encerrados? Quizás entonces sea necesaria la cuarentena que ahora malgastan.

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