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¡Cuidado con la OEA!

22 de junio de 2020, 3:00 AM
22 de junio de 2020, 3:00 AM

Nos adherimos plenamente a la corriente de opinión que condiciona el verificativo de las elecciones generales fijadas para el 6 de septiembre, al comportamiento de la pandemia del Coronavirus, que los agoreros más pesimistas anuncian que llegó para quedarse por tiempo indefinido. Creo que eso es lo más prudente que se debe hacer, aunque ello implique una expresa continuidad del Gobierno de transición que parece estar bendecido por Dios, desde que arrebataron el poder con la Biblia en la mano, aunque están demostrando no ser tan católicos que se diga. “Los ejemplos –decía el Gran Corso-, suelen explicarlo todo”. La verdad es que las opiniones continúan divididas entre quienes legitiman la presidencia de la señora Jeanine Añez y quienes la impugnan, porque nadie votó por ella, y su presencia en Palacio Quemado es producto de una “autoproclamación”, no contemplada en la Constitución Política.

Dicen que el golpe constitucional fue posible merced al terror impuesto a los congresistas del MAS a quienes correspondía la sucesión emergente del vacío de poder, por el Ejército y la Policía que oficiaron de guardia pretoriana de los civiles comprometidos en la subversión de las pititas. Todo lo cual fue cohonestado por los veedores de la OEA que emitieron un informe apócrifo y sugestivo que insinuaba un presunto fraude electoral y que sirvió de fundamento a las voces que pedían la anulación de las elecciones de octubre del 2019, cuyos resultados escrutados y los que faltaban por contabilizar, daban el triunfo al candidato del MAS, en primera vuelta.

Como la historia suele repetirse según consta a todos, hay que tener cuidado con el accionar de la OEA, que puede incurrir en la elaboración de otro informe similar al de referencia ante el supuesto que el actual candidato del MAS (señor Luis Arce C.), pudiera imponerse en las futuras elecciones frente a los otros candidatos que son la misma chola con otra pollera, aunque aparenten estar divididos. Claro que esta aparente división es transitoria y se mantendrá incólume hasta que se conozca y se declare que habrá segunda vuelta, entonces sí que los veremos “unidos”, ya sea en torno a Carlos Mesa, Jeanine Añez o el apóstol LuisFer. La cuestión es impedir a todo trance que el MAS retorne al poder como lo ha declarado públicamente el ‘yatiri’ Rafael (el Tata) Quispe. Ellos quieren una “democracia que no sea tan democrática”, es decir, una que esté al servicio de la clase media y que no tenga rostro indígena, porque de indios en el poder, ya están hasta la coronilla.

Y volvemos al tema o problema de los veedores de la OEA. Se sabe que existen sendos informes elaborados por organismos especializados sin nexos de dependencia de ninguna naturaleza con el Tío Sam, que de manera uniforme, establecen que no existió materia suficiente para anular los comicios de octubre. Lo que sí parece que hubo fue “fraude de parte de los comisionados de la OEA’’ que llegaron con la consigna de manipular la votación ni bien se proyecte una tendencia favorable al MAS que lo perfilara como seguro ganador en primera vuelta. Por nuestra parte creemos que el único organismo facultado por ley para anular elecciones es nuestro TSE, y no un organismo supranacional como la OEA, sin embargo, dicho informe, recibió internamente calidad de cosa juzgada y se lo está usando como prueba pre constituida para juzgar a los miembros del TSE que declararon su validez.

El señor Evo Morales, al ver que todos se le volcaron y por incapacidad de reagrupar a sus bases, facilitó el traspaso del poder en bandeja de plata. Dice que fue por evitar un derramamiento de sangre, pero desde que se inventaron las disculpas nadie queda mal. Pero se equivocó rotundamente de estrategia porque se hizo acreedor al mote del “huido” adjudicado por sus dilectos adversarios, por no quedarse, como Salvador Allende, a impedir que el barco se hundiera, aunque en ello le fuera la vida.

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