Escucha esta nota aquí

Desde hace unos días las ciudades capitales del mundo toman vigor. Las fiestas de fin de año reactivan el comercio, las actividades y el movimiento de la humanidad. Viajes, turismos, reencuentros, trámites antes del cierre, el comercio navideño y lo que no hicimos durante el año en pocos días se vuelve un estrés imparable.

El coronavirus con sus variantes, sobre todo la delta, complica a nuestro país en plena cuarta ola.

Las reuniones familiares y con amigos, no son solo esa noche de Navidad. Los numerosos contactos con diferentes ambientes y círculos sociales donde nos movemos hacen que la circulación del virus esté presente con mayor fuerza.

Vacunados y no vacunados, amigos y desconocidos volvemos a ingresar a un terreno de fango porque la pandemia no se ha terminado, ni mucho menos.

Esta cuarta ola en Bolivia tiene un crecimiento sostenido y no parece tener un techo muy claro.

Para saber dónde estamos las cifras nos ayudan a entender que en Bolivia hasta ayer 4.180.412 recibieron la primera dosis, otras 3.282.297 personas la segunda, mientras que 983.371 personas recibieron la dosis única.

Desde que se conoció la virulencia del covid-19 desde marzo de 2020 y entrando a 2022 quedan incógnitas por resolver.

¿Cuánto hemos avanzado si no fuera por las vacunas?, muy poco, porque de previsiones se ha tomado una conciencia a medias y en este caso no es suficiente. El uso del barbijo ha sido implementado, pero en mercados, estadios, paseos, terminales, etc. mucha gente no los utiliza. El distanciamiento social tampoco ha logrado enraizarse en la conciencia de las personas. Tampoco el lavado de manos y muy poco la ventilación obligatoria y permanente de los espacios cerrados.

La llegada de la variante ómicron podría complicar aún más este escenario, aunque en lo inmediato sea la delta y nuestros propios comportamientos los que deben preocuparnos.

“La variante ómicron es supertransmisible y está comprobado que burla la inmunidad de las vacunas y se desconoce si es letal, aunque no estamos viendo muertes”, manifiesta el pediatra Carlos Paz.

Por su parte el director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS) afirmó ayer que la variante ómicron del coronavirus parece tener una tasa más alta de reinfección, pero causa síntomas menos graves. “Los datos preliminares de Sudáfrica sugieren un mayor riesgo de reinfección por ómicron, pero se necesitan más datos para sacar conclusiones más firmes”, dijo Tedros Adhanom Ghebreyesus en Ginebra, según AFP.

Si bien las autoridades sanitarias han negado la presencia de esta variante en Bolivia, tarde o temprano llegará.

Hoy Bolivia está en plena cuarta ola y roza a diario los 1.500 casos de contagios con un total de casi 19.300 fallecidos por esta enfermedad desde marzo de 2020.

Pero no es menor ilustrar que en al menos tres regiones están colapsando las camas en los hospitales y las UTI no tienen más espacio para nuevos pacientes. La situación sanitaria vuelve a sentirse sobrepasada por la cantidad de nuevos casos. El escenario cambia. Hoy Bolivia tiene vacunas, que en caso de ser utilizadas, aliviarían esta crítica situación.

¿Qué hacer?

“En un contexto complejo de interpretar y con incógnitas importantes, recomendar soluciones tiene también mucho de especulación”, dice el investigador en salud Salvador Peiró. Y agrega: “Hay que evitar basar las estrategias de salud pública en hipótesis sobre que nuestras tasas de vacunación serán suficientes para frenar la ola actual o cualquier otra idea. Basarse en los datos, fundamentalmente en la incidencia en mayores de 60 años y en la incidencia de nuevas hospitalizaciones”.

Algunas recomendaciones:

1Acelerar las terceras dosis, especialmente en mayores de 60 años. Precisamente este es el grupo de edad con mayoría de casos graves. Por su parte el médico Juan Saavedra recomienda que todos los mayores de 12 años ya debieran estar vacunados.

 

2. El doctor Paz recomienda que si vamos a viajar hay que tomar en cuenta los datos epidemiológicos del lugar donde vamos a ir. Sea en el exterior o incluso en el interior del país. Respecto a los viajes en el interior, “Tránsito debería asegurarnos a todos los ciudadanos que viajar en bus es seguro en Bolivia. Debieran hacer cumplir las normas de distancia y aforo dentro de los buses”, dice Saavedra.

3. Mantener, y reforzar, las medidas preventivas en todos los espacios interiores. La ventilación, el uso de mascarillas y la distancia interpersonal son esenciales cuando no puede evitarse estar en interiores. En la oficina, en los trabajos, las despedidas del año son sitios propicios para el contagio; sobre el tema, Saavedra recomienda que los participantes busquen sitios amplios y ventilados y por supuesto manteniendo una distancia prudente. La protección en la calle y sitios comerciales debe ser particular, porque no hay controles de aforos ni de distanciamientos.

4. La utilización de las máscaras sigue siendo efectiva al igual que el lavado de manos con alcohol al 70% y productos similares. Especialmente en espacios cerrados. Una cosa es una cena en Nochebuena, una comida en Navidad (con “allegados” si se quiere).

5. El certificado covid o los test de antígenos nasales pueden reducir algo la transmisión. Pero no tanto como para olvidar el resto de las medidas en interiores. Los vacunados pueden contagiarse y pueden contagiar.

6. El doctor Juan Saavedra recomienda completar el esquema de vacunación. Que las reuniones sean en núcleos familiares y lo recomendable es que cada familia esté separada con su núcleo más íntimo. Para los papás que hayan recibido su tercera dosis, es fundamental. Como pediatra infectólogo Paz recomienda respecto a los bebés recién nacidos y a quienes tiene 6 meses de vida evitar sacarlos a lugares donde no sean aptos para ellos. “Evitar exponerlos a estos virus en lugares inadecuados”.

“Siempre tenemos personas cercanas con un comportamiento de riesgo, no obstante las personas que más se cuidaron y que nunca han tenido el virus, son hoy las que más tienen riesgo de contraer la enfermedad”, dice Paz.

Y, ahora, otra vez, Navidad y fiestas de fin de año. Con nuevas incertidumbres. “Si vamos a reunirnos, que sea en locales abiertos o con buena ventilación porque la variante delta se transmite en lugares cerrados. Optar reunirse solo con personas del núcleo familiar, y si no son del núcleo familiar consultar si están con síntomas o si estuvieron reunidos con gente que los haya tenido. Antes de reunirse es recomendable hacerse la prueba de antígeno nasal o el PCR para estar más tranquilos”, dice el infectólogo Paz.

Desde la llegada de la pandemia en el mundo y en marzo de 2020 en Bolivia todos hemos perdido algo. Seres queridos, amigos, familiares, conocidos, se perdieron trabajos, viajes, proyectos. También se perdió el tocarse, el abrazo, la palmada, las caricias. Depende de nosotros dejar de seguir perdiendo y recuperar la salud y los afectos que nos unen y nos sostienen en la vida como personas unidas, sensibles y amistosas, por el bien común y una convivencia mejor. Depende de nosotros.


Comentarios