La UTI del hospital San Juan de Dios celebra sus bodas de Zafiro. Solo uno de los tres impulsores está con vida y destaca que fue la solidaridad de los cruceños lo que impulsó este servicio.

15 de septiembre de 2022, 7:02 AM
15 de septiembre de 2022, 7:02 AM

Con la voz entrecortada de la emoción y con la mirada puesta en los retratos de la pared, el médico Jhonny Castedo cuenta que hace 45 años la solidaridad de los cruceños impulsó la Unidad de Terapia Intensiva (UTI) del hospital San Juan de Dios. Comenta que, junto a dos de sus colegas, lograron hacer realidad ese sueño, donde no solo se han salvado miles de vidas desde 1977, sino que también se han formado varias camadas de profesionales especializados que hoy trabajan en otros nosocomios.

Este sueño se gestó cuando enfermó el padre del entonces director del hospital, Julio César Castedo. No se internó en el San Juan de Dios, porque no había terapia intensiva. Eso mostró la necesidad de hacer algo.

El médico Jhonny Castedo, que en ese entonces tenía poco más de 30 años, había vuelto de Rosario (Argentina) donde estudió y formó su familia.

El galeno manifiesta que para arrancar con el trabajo decidieron consultar a un médico terapista de Brasil, para que los oriente sobre cuáles eran los pasos a seguir y cómo funcionaría este servicio. “En el año 1976, el doctor Luis Olimpia Texeira nos visitó (en el hospital San Juan de Dios) e indicó que lo primero que se debía hacer era la infraestructura, luego el equipamiento y la capacitación del personal”, apuntó.

Para la construcción se necesitaban $us 25.000, que se lograron reunir gracias a la solidaridad de los empresarios cruceños de esa época.

Asegura que él, junto con Néstor Gómez (+) y Betty Vargas (+) se encargaron de tocar las puertas para alcanzar el objetivo. Fue así que llegaron a Ramón Darío Gutiérrez, del ingenio San Aurelio, que donó $us 10.000; Cristobal Roda, aportó otros $us 10.000 y los otros $us 5.000 se consiguieron gracias al desprendimiento de otros cruceños.

La construcción demoró poco más de un año. Concluyó en 1977 y se logró habilitar ocho camas, un espacio para la secretaría y otras salas, pero todavía faltaba el equipamiento, las camas, entre otras cosas, costaron más de $us 35.000.

“Fue cuando acudimos a la primera dama de esa época, doña Yolanda Prada de Banzer. Fue ella la que instruyó al jefe de Aduanas en Santa Cruz la entrega del monto solicitado para la compra de equipamiento. Nos dieron el dinero y nos fuimos con el doctor Herman Fernández Áñez (hermano del exalcalde Percy Fernández) hasta Argentina para comprar los respiradores, monitores y otros implementos”, recordó Castedo.

Sin embargo, aún faltaban algunos insumos para habilitar por completo la UTI y entonces apareció la señora Gueisa de Cronembold. “Ella nos pidió que hagamos una lista de lo que se necesitaba. Luego se fue a Estados Unidos y desde allá nos trajo todo sin pedir un peso a cambio”, aseguró.

Agregó que con eso la UTI se habilitó completamente con ocho camas, en septiembre de 1977. “Sin embargo, la ayuda seguía llegando, porque don Pedro Rivero Mercado, aunque no anunciaba su llegada y sin que se le pida colaboración, de manera silenciosa y desprendida llegaba con colchones, almohadas y sábanas para los pacientes. Eso no fue cosa de una sola vez, lo hacía de manera mensual y por un buen tiempo”, develó el médico.

Para Castedo fue la solidaridad, la manera visionaria de los empresarios de esa época “lo que logró que Santa Cruz tenga la primera Unidad de Terapia Intensiva del sistema público en el país”.

Finalidad
Los galenos aseguran que la UTI del San Juan de Dios surgió para asistir a los pacientes críticos, sin ninguna distinción. “No solo era para los que tenían recursos, sino también para los más necesitados”, apuntó el galeno.

Castedo indicó que esto se creó con la colaboración de la gente por eso se debe de cuidar. Indicó que él se ha mantenido firme en el San Juan de Dios, pese a que ha recibido ofertas para instalar otras UTI, con la condición de que junto a su colega Gómez se encarguen del servicio. “Pero nosotros nunca nos consideramos médicos de clínicas, si querían hacer algo tenía que ser dentro del hospital, para ayudar al pueblo, al que más lo necesita”, remarcó. 

Los médicos destacan que el San Juan de Dios siempre ha sido un referente en la atención de salud en el departamento.
Aquí llegaban y llega gente de todas las provincias y hasta de otros departamentos. Siempre se ayudó al más necesitado. Sor Camelina, una religiosa italiana, buscaba recursos hasta por debajo de las piedras, para ayudar al que realmente no tenía para medicinas o laboratorios”, asegura el personal de salud del nosocomio.

 
Equipo
Por su parte, Eduardo Vela, un médico que trabaja en este servicio, relató que en 1988 ingresó al nosocomio por concurso de mérito, un año más tarde recibió su ítem y desde entonces acompaña de cerca el trabajo de Castedo.

Llevo más de 30 años de trabajo en este hospital y el doctor Castedo está desde que se fundó la UTI, es el encargado del servicio y más allá de las vidas que se han podido salvar desde esta unidad, valoramos mucho la enseñanza, porque en estos pasillos y salas se han formado generaciones de médicos especialistas que trabajan en diferentes hospitales públicos y privados”, subrayó Vela.

Rossio Ángela Mina, que lleva 12 años en este nosocomio, está desde hace nueve años como jefa de Enfermería en Terapia Intensiva.

El doctor tiene 84 años, fundó la primera UTI de Santa Cruz y Bolivia, es un hombre dedicado, carismático y muy profesional. Es todo un honor formar parte de este equipo”, afirmó la enfermera.

Actualmente el Servicio de Terapia Intensiva tiene 48 enfermeras, 15 médicos y 7 residentes, que se turnan y rotan de acuerdo a un rol establecido. Cuentan con 18 camas y esperan que se siga ampliando este ambiente para atender a más pacientes que llegan de diferentes provincias y departamentos.

Hay necesidad en mejorar la salud, pero creen que desde ese servicio pueden servir a la población y continúan asistiendo a los pacientes críticos que más necesitan. “Cuando inauguramos la UTI en 1977 nunca imaginé que llegaríamos a tanto”, concluyó Castedo.