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Partidos de la oposición de Haití y agrupaciones de la sociedad civil dijeron ayer que no se unirán al gobierno del nuevo primer ministro de este país caribeño asolado por la crisis y que acaba de padecer un magnicidio.

El día después de que Ariel Henry asumiera el cargo, la oposición pidió extender las conversaciones para alcanzar un acuerdo político antes de que se celebren las esperadas elecciones, que el nuevo primer ministro se comprometió a convocar.

Henry fue instalado como jefe de un nuevo gobierno en un intento por estabilizar Haití luego del asesinato del presidente Jovenel Moise el 7 de julio.

“Cualquier gobierno instalado sin un consenso suficientemente amplio es ilegítimo y solo agravará la situación”, dijo Andre Michel, portavoz del opositor Sector Democrático y Popular, en referencia a la nueva administración de Henry, que estará comprendida de 18 funcionarios.

Paso clave

La juramentación de Henry, quien fue nombrado para el cargo por Moise días antes de su muerte, fue vista como un paso clave hacia la celebración de elecciones, algo que exigían tanto los haitianos como la comunidad internacional.

Pero la opositora Edmonde Supplice Beauzile dijo que el nuevo gobierno “no inspira confianza para promover un clima de calma para la organización de elecciones generales”. “Exigimos un acuerdo político para decidir juntos una hoja de ruta y un gobierno de consenso”, agregó la exsenadora y titular del partido Fusión de Socialdemócratas Haitianos.

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