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Los Premios Goya son a España, lo que los Óscar son a Estados Unidos. Así, a su propia escala, el país europeo tiene una industria cinematográfica imparable, que en los últimos años se ha visibilizado mucho más por el ‘boom’ de las películas y series en las plataformas de streaming.

Allí, en medio de cientos de profesionales europeos, la boliviana Daniela Cajías llegó hace cinco años y en su primer trabajo como directora de fotografía acaba de ser nominada a un Goya, que definirá a los ganadores el 6 de marzo en Málaga.

 _¿Cómo es hacer cine allá?
En España hay profesionales muy buenos, estoy aprendiendo muchísimo de ellos y me siento muy agradecida.

_¿Te costó abrirte un espacio?
Siempre es difícil empezar en un país y en una industria. España estaba en plena crisis y fue difícil volver a empezar, hasta acceder al puesto de directora de fotografía. Esta es mi primera película como directora de fotografía en España.

_¿El público español apoya sus películas?
Hay un público grande para comedias comerciales, y, como en todos los países, existen películas pequeñas que quizás pasan muy rápido por salas y también hay gente que directamente no le gusta el cine español.

_¿Cuáles son las diferencias de trabajar en lo mismo en Bolivia?
Aquí existen ayudas estatales y eso genera una constante producción, además de las series, documentales, videoclips y publicidad. Existe una industria, es pequeña comparada con las grandes potencias, pero es una industria. Sacar una película adelante en Bolivia es un acto heroico.

_¿Qué crees que falta para que el cine boliviano sea competitivo?
Creo que hasta que no se consoliden apoyos estatales para todo el proceso de una película, desde ayudas para acceder a laboratorios de guion hasta el acompañamiento y promoción en festivales, es muy difícil competir a nivel internacional. 

El cine es la herramienta más poderosa para conocer una cultura y un país y el Estado debe apoyar. Además, genera mucho trabajo en muchos sectores, no se trata solo de los técnicos de cine; en un rodaje hay transportistas, hotelería, artesanos, catering y un largo etc. 

Pero, para generar futuros espectadores críticos y nuevos cineastas, esto debería empezar en las escuelas, el gran ejemplo en estas políticas es Francia. Por otro, lado el boliviano debe aprender a valorarse y ver para adentro, porque talento y pasión no faltan.

_¿Esto influyó para que decidas irte?
Me fui de Bolivia por asuntos personales, pero también porque no tenía trabajo, veía que siempre llamaban a directores de fotografía de fuera y eso es una pena.

Hay otro aspecto y es una crítica interna al sector, la informalidad y los amiguismos, creo que si somos más profesionales creceremos de manera natural.

_¿Has pensado en dirigir tu propia película?
De momento no, me gusta mucho colaborar con un director.

_¿Cómo recibes la nominación?
Es una sorpresa porque lo veía imposible y al mismo tiempo estoy muy orgullosa. Es el resultado de mucho esfuerzo y trabajo.

_¿A quién la dedicas?
A mis padres que me enseñaron a amar el cine.

_¿Cómo ves la competencia del streaming y las salas de cine?
Es una realidad que no va a irse, y debemos sacar lo mejor de cada uno. Lo que creo es que nunca debemos dejar de ir a las salas de cine, que para mí es la experiencia más maravillosa que hay y es la manera en la que debe verse una película, especialmente las buenas.

_¿Qué sigue para Daniela?
Ahora mismo estoy en Barcelona empezando a preparar la siguiente película de Carla Simón, una directora española que admiro mucho y me siento muy afortunada de trabajar con ella.

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