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16 de abril de 2023, 4:00 AM
16 de abril de 2023, 4:00 AM

Por Estela Tango, investigadora

El ser humano se caracteriza porque piensa, analiza y razona. La inteligencia o neurodesarrollo es un proceso que, por la herencia genética, hace que el cerebro desarrolle y que se capacite con las habilidades propias del medioambiente, en otras palabras, lo que se aprende en los primeros años, va a definir cómo se desarrollará posteriormente.

Las capacidades genéticas o innatas y capacidades adquiridas, no se pueden separar. Si bien los genes están ahí, conforme al desarrollo del ser humano exige que se exprese, que también crezca. En ese proceso el cerebro se adapta al entorno que lo rodea y la inteligencia permite coordinar las habilidades personales para sobrevivir eficazmente.

Piaget en la Terapia Cognitiva define en periodos los niveles de desarrollo humano: el sensorio motriz (0-18 meses), donde las estructuras se van construyendo a partir de la acción. La preparación y organización de las operaciones concretas del pensamiento (19 meses – 11 años), donde comienzan a darse cuenta de la realidad, establecer relaciones entre los objetos del entorno y ampliar el conocimiento, y, finalmente, el periodo de operaciones formales (11 – 15 años), donde el conocimiento del ser humano no tiene límites y se puede ir complejizando entre el conocimiento común y el conocimiento científico.

El ser humano es una criatura inteligente y dotada de habilidades cognitivas muy avanzadas y competentes, razón que le ha permitido evolucionar y desarrollarse como especie. Sin embargo, esta inteligencia natural presenta ciertos límites y limitaciones, permitiendo la creación y el desarrollo de la inteligencia artificial (IA), la que evoluciona la capacidad de la interacción interdisciplinaria de la matemática, ingeniería, estadísticas y los sistemas informáticos que, a través de las máquinas, procesan tareas que normalmente requerirían la inteligencia humana, como el aprendizaje, la percepción y la resolución de problemas, hasta en algunos casos el razonamiento.

Se ha convertido en una herramienta poderosa para la industria, el comercio y la investigación en la era moderna. Ante esta realidad, surge la pregunta: ¿cuál es el impacto de la IA en la sociedad y cómo ha cambiado la forma de pensar sobre la inteligencia y la creatividad?
Por su automatización y eficiencia se está convirtiendo rápidamente en una herramienta importante en los procesos empresariales. Su capacidad para analizar grandes conjuntos de datos y encontrar patrones y tendencias que no son evidentes para los humanos, puede ser una ventaja para empresas que buscan mejorar la eficiencia y la productividad.

Una de las mayores amenazas de la aplicación de la IA es la posible pérdida de empleos. A medida que las empresas la implementan para realizar tareas que antes requerían la participación humana, se produce una disminución en la demanda de los trabajos predecibles, especialmente los que implican tareas de repetición y reproductibilidad.

Otro aspecto que no se puede ignorar es cómo la IA puede afectar a la creatividad y la innovación. Si bien puede ayudar a optimizar ciertas tareas y procesos, ¿puede realmente ser creativa y original como los seres humanos?

A pesar que los sistemas de IA pueden aprender a partir de grandes conjuntos de datos y generar nuevos patrones o ideas, la creatividad humana combina la capacidad de imaginación y abstracción con el elemento emoción que es difícil de replicar en una máquina.

Ante esta realidad, surgen preguntas éticas: ¿a quién se debe responsabilizar cuando un sistema de IA toma una decisión errónea o en perjuicio de alguien? ¿Cómo se puede garantizar que los sistemas de IA sean imparciales y correctos en la toma de decisiones?

Existe la gran posibilidad de que los sistemas de inteligencia artificial pueden ser influenciados por el sesgo humano y consiguientemente pueden tomar decisiones injustas, lo que genera un problema ético y legal importante.

La IA es una herramienta poderosa que puede mejorar el rendimiento, la eficiencia y la precisión de muchas tareas y procesos, pero en contraparte, plantea importantes desafíos y preguntas éticas y sociales para la humanidad y su evolución.

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