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De ratas

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De acuerdo con algunos documentos que he consultado, las ratas (Rattus, de la familia Muridae) son roedores de cola larga y orejas grandes. Hay entre 56 y 65 especies, siendo las más conocidas las ratas pardas y las ratas negras.

Están en casi todo el planeta por su impresionante capacidad de desplazamiento (especialmente en barcos), de adaptación y ser omnívoras, pues todo les sirve para alimentarse y sobrevivir, incluso ellas mismas, porque el canibalismo es extendido en la especie; en situaciones extremas, los padres pueden devorar a sus crías.

También son muy ágiles, trepan hábilmente, se orientan en la oscuridad, son astutas.
Además, son transmisoras de plagas, como la de la peste negra y, en el país, de los varios episodios de peste bubónica que sufrimos. Recordemos, en 2019, aparecieron algunos casos de hantavirus en los Yungas de La Paz que amenazaba con expandirse hacia Cochabamba y que generó pánico. Felizmente, la cosa no pasó a mayores, aunque ahora podría decirse que fue una temprana alarma de lo que vendría.

La relación entre enfermedades graves y ratas, sus habilidades de adaptación a nuevas condiciones de vida y su rápida reproducción pese a campañas en su contra, pueden ser las causas de que además de provocar miedo, desde tiempos inmemoriales se las haya asociado con la deslealtad. Percepción que se ha resumido en la archiconocida frase que las ratas son las que primero abandonan el barco cuando hay peligro de que se hunda (refrán que, en muchas oportunidades, se extiende al capitán del barco cuando este, traicionando sus deberes y vencido por el miedo, escapa antes que los pasajeros y la tripulación).

No todo es negativo en estos animales. Son muy útiles para el desarrollo de la investigación del comportamiento y, sobre todo, para la fabricación de medicamentos destinados a los seres humanos. Son una especie de conejillos de Indias y lo seguirán siendo hasta que aparezca alguna organización protectora de animales y presione para que no se las use con ese fin.

El otro lado de la medalla es que hay individuos que copian el comportamiento de las ratas para satisfacer sus ambiciones y a veces les va muy bien, sobreviven y hasta se reproducen, sin que acciones como el canibalismo o el morfarse a sus hijos les impida actuar como aquellas. Siempre se adhieren al mejor postor mientras dura la buena racha, al que no dudan en destrozar cuando cae en desgracia y buscarán espacio bajo otro alero que ofrezca éxito o se abrirán el espacio para convertirse en el referente al que sigan las bases de apoyo a las que abandonarán cuando ya no les sirvan.

Como las ratas, sus émulos humanos son de diversas especies y se acomodan a cualquier circunstancia política, ideológica, cultural, incluso religiosa, y son portadores de virus que destruyen todo lo que no les sirve para lograr sus fines.
A veces, creo que vivimos en un tiempo en el que las ratas están copando todos los espacios sociales y requerimos de un flautista que pueda desviarlas hacia el precipicio…



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