Opinión

Defendamos el modelo productivo cruceño

27 de abril de 2021, 5:00 AM
27 de abril de 2021, 5:00 AM

El Gobierno central, esta semana prohibió la exportación de carne y el uso de la biotecnología en la agricultura. Estas medidas se suman a la prohibición, que ya decretó anteriormente Luis Arce, de las exportaciones de soya, azúcar, maíz y otros productos agrícolas que producimos los cruceños.

Estamos ante una permanente paradoja: el Gobierno está en manos de políticos profesionales ideologizados, que nunca produjeron nada, pero que se arrogan el derecho de hacer normas arbitrarias para decirnos a los cruceños cómo debemos producir y cuándo y a quién vender lo que producimos.

Este diagnóstico no es nuevo, pero no por eso debemos dejar de puntualizarlo. Bolivia está ante dos modelos de país: a) el centralista/extractivista del MAS (que estrangula a las regiones); y b) el modelo productivo cruceño que genera riqueza, sostiene la economía y da seguridad alimentaria al país.

El modelo masista, en 14 años fue eficiente en redistribuir socialmente la riqueza que nos dejaron los recursos naturales en época de la bonanza, pero también demostró que fue incapaz de generar desarrollo verdadero y de impulsar en toda Bolivia una matriz productiva que genere empleo para la gente.

¿Por qué hizo esto el MAS? ¿Por qué no pudo generar riqueza desde el Estado? Porque es un proyecto ante todo ideológico, basado en premisas populistas reñidas con la generación de riqueza y bienestar. Su interés no es construir un país para todos, sino solo para una parte de la sociedad y al resto le imponen su hegemonía con violencia. Eso explica, por ejemplo, que entreguen la tierra a cocaleros y otros gremios de colonizadores (gente que no sabe ni quiere producir) y le mezquinen la tierra a los cruceños que venimos de la cultura de la producción desde hace unos 150 años. En días pasados, el periódico El Deber informó que los interculturales y campesinos afines al MAS poseen casi el doble de la tierra productiva (24 millones de has) que los empresarios cruceños (13 millones de has).

Para ser autocríticos, debo decir que esta situación hegemónica del MAS y todas sus arbitrariedades ocurren también porque nosotros no hemos cumplido integralmente las tareas históricas. Concretamente: el oriente se preparó décadas tras décadas para producir; mientras dejaba la potestad de gobernar al occidente. Incluso puedo ser más crítico: las élites del oriente muchas veces declinaron su vocación política y de poder a cambio de pactos desfavorables con las élites políticas centralistas. Está situación de “entregar” la política al occidente para nosotros quedarnos cómodamente anclados en la producción se puede constatar en la estructura de nuestro sistema educativo superior. Santa Cruz tiene unas 17 universidades privadas y en ninguna de ellas se puede estudiar economía, sociología, ciencias políticas, literatura o filosofía. Nos hemos venido preparando para producir, pero declinamos nuestro deber de pensar el país desde aquí. Nuestro departamento genera cuadros técnicos de primer nivel, pero carece de cuadros políticos y quizás por eso es que la política interna se contradice, se fragmenta y se confronta tanto. Y esto se ve también en los medios de comunicación y sus líderes: en su gran mayoría los creadores de opinión juegan el triste deporte de destruir a los liderazgos cruceños que van apareciendo. En la campaña nacional, cuando hablábamos del “Modelo Cruceño”, era la propia prensa cruceña la que me preguntaba incrédula: “¿En verdad cree que hay un Modelo Cruceño?
Estas reflexiones no buscan ninguna polémica. Son un modesto intento de comunicar los sentimientos y razonamientos que nos animan, a días de asumir la gestión del Gobierno Departamental. Estamos llamados no solo a gestionar con eficiencia y transparencia, sino que debemos encarar tareas que a la larga hagan la diferencia. Por eso vamos a buscar la unidad de los líderes autonomistas y crearemos un Consejo Autonómico con esa gente notable. También me comprometo a impulsar una estructura de producción de ideas y pensamiento económico y político en nuestro departamento. No podemos quedarnos anclados en el rol de ser la región que se rompe la espalda, produce y produce, mientras aquellos políticos que nunca produjeron nada, ponen límites a nuestras actividades y a nuestro modo de vida. Esta es una tarea que hay que encararla junto a nuestros colegios profesionales y nuestro sistema universitario departamental.
Y, por supuesto, estas y todas las acciones que podamos emprender para defender e impulsar la vitalidad del Modelo Cruceño y socializarlo y compartirlo con otras regiones y el país, deberán partir de una línea de base popular. La política, la democracia, debe ser del pueblo, no hay otro camino.



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